Por Karina Miñano
Seguiré escribiendo sin importar la sangre de mis dedos ni que las palmas griten y se ahoguen. Cogeré el lápiz de una forma nueva a pesar de los huesos rotos, la lluvia lagrimosa sobre las manos.
Enfrentaré al dolor como otro reto de vida por mucho que me paralice, estire mis tendones hasta convertirlos en quebradizos hilos. Me peinaré el cabello sentiré las punzadas de cada hebra enroscada, en el hombro, en el codo. Lloraré por las historias acumuladas en las yemas. El tiempo se hará despacio y seguiré escribiendo.
©2021 Karina Miñano
Foto: Jeff Hardi