Orgullosa de ti

Por Patricia Cardona Roca

No sabía que tenías que lavar las cosas tantas veces. 

Ya no tantas.

Tus manos agrietadas.

Veo cómo enjabonas una olla.
La enjuagas.
Metes agua en ella. 
La hierves.
La enjuagas.
Y otra vez.
Ya no tanto. 

Estoy mejor. 
Me alegro.
Te abrazo.
Nos abrazamos. 
Y podría estar abrazada a ti hasta que
el brócoli y las patatas se hicieran puré
ellos solos
al fuego inexistente de la inducción.

Y así te veo
valiente.

Ya sin pesar la comida.
Buscando ayuda 
en los ojos de tu amiga Alegría. 
¿Esta patata?
Esta. Sí.
Y te la comes
y me siento orgullosa de ti.

Como chocolate
y te pido permiso 
para abrazarte
y me dices que sí
ahora sí
antes no.
Antes no podías tocar 
a alguien que acabara de comer chocolate.
Ahora sí.

Otro logro.

La bandeja del horno.
Dame una donde no hayas 
hecho ningún dulce.
Entonces esta no. 
Te doy otra.

Y me siento humildemente agradecida de que en mi presencia cocines.
De que me digas esto sí, esto no
con tu dulzura asertiva
llena de amor.

Sé que antes cocinabas sola
ahora somos dos
Alegría y yo viéndote 
desde la barra,
comiendo.
Yo, tofu ahumado con verduras asadas
Alegría, nachos con guacamole y queso
y de postre chocolate con pretzels y beicon.

Nos deslizamos por el suelo de mi casa
las tres
vosotras como guerreras del viento y del agua
y yo 
como un cangrejillo que disfruta del paisaje de los elementos.
Nos fundimos en otro abrazo no sin antes
mirarnos a los ojos
con la sonrisa del 
sí. 

Texto: © Patricia Cardona Roca

Foto: Nöele Mauri

IG https://www.instagram.com/noellemauri/


COMPÁRTELO:

Facebook
X
LinkedIn
Email
WhatsApp

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PUBLICACIONES RELACIONADAS

Vida secuencial en riesgo

La magia que se me escapó.

Nombre y apellido propio