Lagunas cotidianas. Creo

Por Patricia Cardona Roca

Ya he metido la cápsula en la cafetera. 

Creo.

Sale espuma blanca.

Era leche.

¿Desde cuándo hacen cápsulas de leche?

¿Desde cuándo las compro?

Oigo de lejos a alguien hablar de política.

Blanco neblina.

Blanco neblina.

¿Quién gobierna en mi país?

Blanco neblina. 

¿Me habré olvidado de todo?

Repaso las tablas de multiplicar

Seis por siete cuarenta y dos

¿Nueve por nueve?

Me acuerdo de que aprobé mates con un cinco.

Nunca me las supe.
No me valen como test.

Las preposiciones. 

A ante bajo cabe con contra de desde hacia hasta para por según sin so sobre tras. 

¿Los afluentes de Miño?

Tampoco me los aprendí.

¿Pedro Sánchez?

¡Todavía!

Eso sí que me ha pillado por sorpresa. 

Estoy peor de lo que pensaba.

Me tomo un vaso de leche con Cola Cao,

Galletas dinosaurio,

Princesita y

Chiquilín.

Hoy ceno ligero.

No sé si lo que oigo es un camión haciendo marcha atrás o

es mi despertador. 

Me acerco el móvil al oído.

Es un camión.

La luna amarillo crema me persigue,

doy dos vueltas a la rotonda.

Era una farola.

Me pregunto cuánto de lo que digo es verdad

duradera.

¿Deja de ser realidad lo que se ha olvidado?

Intento inferir…

no puedo.

Escribo en mayúsculas porque ya no reconozco mi letra.

Pongo el freno de mano.

Me bajo del coche

el mando no funciona

a ver si puedo comprar una pila por aquí cerca.

Extraigo la llave. No sin dificultad. 

¡No se cierra ni con llave!

¡Es el colmo!

¡Voy a reclamar!

El coche sigue encendido.

Lo apago.

El mando funciona.

Estate quieta Patri.

Qué mala frase para decirle a una niña.

Qué buena para cortarle las alas.

No me preocupan las facturas que no veo,

las que se cargan solas en cuenta.

Me preocupan las que acumulo en una pila en la cocina.

Se pudren como las pieles de los melocotones. 

Voy a una reunión con el neceser y el cargador del ordenador en la mano. 

Menos mal que aún no ha llegado nadie.

Subo a por mi portátil.
No me puedo creer que me hayan robado el bolso dentro de mi empresa.

Veo a mi ex jefa. Me da la enhorabuena.

No me acuerdo de su nombre. Me dice que salude a Santi. 

Click.  

Me ascendieron hace seis meses.

Me voy a mi sitio. Me siento. 

Respiro 

blanco neblina. 

No es ansiedad. 

Quiero volver a ser esa niña

tiranosaurios saltarina

entre los pasillos de los bufetes de desayuno de los hoteles.

Con ojos brillantes como pepitas de sandía. 

Cuando la memoria…

Hoy cenaré zanahorias. 

Creo. 


Texto: © Patricia Cardona Roca

Foto: Nöele Mauri

IG https://www.instagram.com/noellemauri/


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