Por Elena Azcondo
“¿Qué culpa tendrán las flores de sentirse agitadas por el viento y de sentir el sol? Pues algo así es, nenico” María Zambrano escribe en una de sus cartas a Gregorio del Campo
De repente el viento las flores, el sol y la alegría. Las conexiones la infancia, el amor. Las cartas que antes escribías ahora, mensajes de voz. Lo que te conecta en qué se ha convertido.
La relación de una cosa con la otra. La elección. Lo que dices solo a uno lo que disimulas con otro. Con quien te abres en canal con quien te dejas arrastrar con otros casi sin palabras sin idioma, sin país sin cotidianidad. Y todo gira y no sabes dónde irás y te atreves a lo que te atreves y dirás lo que dirás y después de todo este embrollo circular de idas y venidas de dormir y despertar. Veremos qué ocurre veremos qué dejarás veremos cómo quedarás. De repente el viento, las flores, el sol, la alegría y ya está nenico ya está.
Texto y foto: Elena Azcondo