Por Elena Azcondo
Te quise hacer un regalo compartir contigo la alegría. Cómo en un lugar tan bello.
Sentí la tensión, la distancia. Seguí aferrada a la belleza que envolvía, que pisaba. Llegó, al girar la esquina así, como me asaltaban las enormes maravillas. Cómo entre tanta belleza. Las lágrimas brotaban aprisa no dejaron abrir la herida. ¡Bendita esencia salina que al contemplar liberó la vista! Abarqué distancia, perspectiva siglos y siglos de humanidad. Cómo en un lugar tan bello. Entré en suelo santo. Descendí y descubrí el lugar desde donde se había iniciado aquella obra monumental. Después silencio y pensar. Cómo entre tanta belleza… Decidí continuar el camino seguir la estela del mar de las calles empedradas envolverme en el olor a ropa recién lavada. Aunque fueron los poemas, los versos en las paredes guiaron mis pies, mis manos. Giré dos veces la misma esquina. Cómo entre tanta belleza pude sentir tanto dolor. Cómo entre tanta belleza volví a entregar mi corazón.
Texto y foto: Elena Azcondo