Por Elena Azcondo
Pienso. Quien escribe, quien dibuja, quien esculpe, quiere atrapar el camino. Que lo efímero sea eterno, la belleza, la emoción, el pensamiento. El baile se pasa siempre, la beldad en movimiento. Requiere que estés atento. Y María baila.
No se esconde, muestra su contexto, da igual que lo entendamos o no; te saca de la zona de confort. Le gusta provocarnos, llevarnos a algún extremo, subirnos en la montaña rusa de sus deseos. Y entonces María baila, sigue su danza, no la quiere parar. Ha decido bailar hasta el final. Entender, resolver, no es lo que pretende. Ella se expone, se muestra y allá cuentas. Da rienda a sus ideas sueltas. Pone todo patas arriba, presenta el caos. Rompe y rasga. Los ruidos son estridentes, hace añicos lo convencional. María solo quiere bailar. Pinta sus labios carnosos, muestran su sensualidad. Traspasa el negro de la vergüenza, viste en blanco su pasión y transparente su libertad. En una rosa roja, seda y espinas envuelve su vida. Se expresa de mil maneras, gritos, maullidos, con enfados, con cariños. Los previos solo en la escena. Canta, interpreta, baila. Baila María, baila. Todo aquello que le hace reír y llorar. «Mi medio es el mar» No juzga jamás. Y María baila baila sin parar. Se desvela con generosidad, comparte su escenario, te invita a entrar conocer el coste de su libertad. Su físico caído; sus párpados la delicadeza de su manos cómo se agarrotan cuando las quiere soltar. Sus pies desnudos incapaces de moverse de puntillas. los tropiezos, los esguinces. Y María mientras baila. Baila María, baila. La fragilidad. La rabia, el desasosiego. Y no hay violencia. Solo es sueño. Necesita descansar. Pensar en su próximo baile conversar pausadamente. Alarga más las vocales, y no es que juegue con el aire es su esfuerzo por vocalizar. Su marco se completa rebosa amor, aceptación compañía y belleza. Su actuación, siempre elegante y tranquila. El cisne que se posa en el agua tras volar. «Mi performance es en vivo» Baila María baila. Baila.
Escucha Mi performance es en vivo en la voz de Elena
Texto y Foto : Elena Azcondo