Cuando decides querer

Por  Elena Azcondo

Vuelvo a casa, en el coche,

la tarde oscurece y llueve.

Gotas sobre el cristal.

Me asombro,

plinc, plinc, plinc

no lo enmudece la radio

el sonido consciente del silencio en mi escenario.

Sonrío.

Me reconforta escuchar 

la  música natural del agua sobre el cristal.

Plinc.

Decisiones,

apostar por el cariño,

rodearte de personas,

el silencio se evapora.

Atenderles a ellos,

no hay respiro.

La discusión con tu hija,

el desayuno, sin parar de hablar,

el niño, sin despistarse que pierde el hilo. 

Luego, en el peor momento,

llama mi marido. 

Así suple sus ausencias.

Llamadas cortas, intermitentes,

con cariño.

¿Qué tal? ¿Cómo vas? 

En cualquier momento,

preguntas atropelladas, 

vacías de conversación.

En sus huecos.

Sonrío,

las gotas sobre el cristal

escucho el silencio, sigo.

Mi hermana, mi otra hermana.

Una clase monótona.

Letanía, eco de fondo

que no consigo atender.

Llamadas, chats.

Gente que quiero.

Fin de la lección.

Retomo las llamadas;

a mis hermanas, diarias;

al restaurante, confirmo la reserva

“seremos catorce”. 

A mi padre, cada vez habla menos.

Atrasadas; a mi prima,

a una amiga, con ella hablaré mucho más

necesita desahogarse, acaba de fallecer su madre.

Atiendo los mensajes de voz

los dejé a medias,

entrecortados, sin unión.

Un trayecto de vuelta,

absorta en el conjunto rítmico

la luna del coche, la lluvia, el parabrisas.

Sonrío, callo, plinc,

las gotas sobre el cristal.

Decisiones.

Se desvanece el silencio.

En casa compra online,

sin decaer, sin huecos

si los hubiera rellenaría cada uno de ellos.

Mis hijos

el pequeño, la mediana

la menor dolorida, el día le regaló una inyección;

la mayor, pendiente de conversación.

“Mejor la dejamos para mañana

serena y reposada”

Parece que lo consigo.

Suena el teléfono, mi marido.

Cubre su ausencia.

Me rio.

Cojo el libro,

cojo al niño.

A la cama.

Bla, bla, bla 

Bla, bla, bla

Bla, bla, bla 

Cuando decides querer.

Sonrío.

Hasta mañana cariño.

Cierra los ojos

abro el libro.


Texto: Elena Azcondo

Foto: @threemembers


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