¿Qué pasa por nuestra mente cada día, cada segundo de nuestra existencia? ¿Qué sentido encontramos en todo aquello que hacemos, decimos, oímos? ¿Nos afecta?
Durante sesenta días hemos escuchado a nuestro cuerpo, nuestra mente, habitualmente ocupada en el ruido del ajetreo de la vida diaria. Sentíamos la necesidad de realizar un viaje, no como el personaje de “La vuelta al mundo en ochenta días”, Phileas Fogg, de Julio Verne, sino un viaje a nuestro interior. Conectar con las palabras que nos despiertan, que nos realizan como escritoras y seres humanos, para liberarlas. Porque de eso trata este blog: de liberar las palabras del pensamiento y lanzarlas al mundo para que vibren en él.
Tras dos meses de enriquecer nuestro mundo interior con reuniones, acompañar y disfrutar de familiares y amigos, retomar lecturas pendientes, participar en charlas e incluso escribir sin ningún objetivo, salvo el mero hecho de plasmar nuestras ideas en un folio en blanco, volvemos con más fuerza que nunca para congraciarnos con ellas.
Y aquí estamos, o más bien, nuestros relatos, poesías… Este mes entre nuestros textos, hay uno muy especial. Una carta de nuestra más veterana y querida compañera, Ruth, que nos habla desde el corazón y ha conseguido traspasarlo, como ha hecho otras veces con su singular poesía llena de ternura y amor. Por desgracia no contaremos durante un tiempo con sus versos. Sin embargo, nos ha dado permiso para publicar este testigo entre líneas de la poesía que llena su alma, la envuelve y nos la regala cada día en sus maravillosos correos y en sus poemas mensuales. En esta carta explica el motivo por el que no podrá estar con nosotras, con todos ustedes y, aún con todo, en la distancia, nos recarga de energía para seguir adelante.
Porque, ¿qué sería de la humanidad sin las palabras, los sonidos? En Liberemos las Palabras queremos que haya comunión con la vida y que resuenen en todas las fibras de nuestro ser. De modo que, si lo desean, estaremos encantadas de recibirles de nuevo en esta su casa, Liberemos las Palabras.

Una respuesta
Gracias por la editorial