Nací en Palma de Mallorca el 8 de septiembre de 1973. Soy ingeniera en telecomunicación, poeta autodidacta, actriz y profesora de yoga. He vivido en España, los Países Bajos y Estados Unidos, y en cada lugar he buscado sentido, creatividad y compromiso social.
Desde niña encontré en la escritura un refugio. Mi diario era el confidente al que le contaba todo lo que no podía decir en voz alta. En la adolescencia, la poesía se disfrazó de música: las letras de Madonna, Tina Turner, David Bowie o Bruce Springsteen fueron mis primeras maestras, y en medio de ese silencio adolescente empezaron a nacer mis propias palabras.
A los cuarenta años me mudé a Nueva York para estudiar arte dramático. En cafés de Manhattan, Harlem y Brooklyn recité mis poemas por primera vez ante el público. Allí descubrí que lo que escribía no solo me sanaba, sino que también tocaba a los demás.
De regreso en los Países Bajos, mi pasado volvió con fuerza. Los abusos sexuales que sufrí en la infancia y adolescencia regresaron a mi memoria. Esta vez, en lugar de callar, escribí. A través del verso transformé el dolor, la oscuridad y el deseo de justicia en poesía. En marzo de 2019 rompí mi silencio públicamente en el Teatro de Juan Tajes, en Ámsterdam, donde recité mis poemas por primera vez como superviviente.
En abril de 2020 fundé junto a Karina Miñano y otras escritoras el blog Liberemos las Palabras, donde publico poemas y relatos cada mes. En abril de 2024 lancé mi primer libro, Frases que nunca deberías decir ante un abuso sexual, un testimonio literario y pedagógico que incluye tres de mis poemas.
Como escritora, construyo voces femeninas fuertes, vulnerables y, a veces, incómodas. Mi poesía mezcla amor y humor, pero sobre todo es un grito contra los silencios impuestos. Escribir es para mí una forma de reparación, una llamada a romper tabúes, mi manera de decir: #Metoo.
Además de mi faceta literaria, soy formadora experta en prevención del abuso sexual infantil, divulgadora y activista.
Creé el método L.A.B.O.R., un programa en cinco pasos que empodera a las familias para prevenir hasta el 95 % de los abusos. Como superviviente, he llevado mi voz hasta Bruselas, donde hablé ante el Parlamento Europeo en defensa del Reglamento para la prevención del abuso sexual infantil.
Formo parte del grupo de expertos de la Red para la Prevención del Abuso Sexual Infantil de la Comisión Europea y del Brave Movement, y he colaborado con Europol en el proyecto GRACE.
Mi misión es clara: que ningún niño sufra abuso y que ningún superviviente tenga que ser valiente para hablar.