¿Conocen el libro La máquina del tiempo, publicado en 1895 por H. G. Wells? Se le consideró un escritor pionero al utilizar el concepto de los viajes en el tiempo a través de un artilugio mecánico. ¿Y qué me dicen de algo más actual, como es el giratiempo que utiliza Hermione en los libros de Harry Potter? Con ese instrumento mágico podía retroceder en el tiempo hasta un máximo aconsejable de cinco horas.
Qué curiosa es la medida de tiempo, ¿verdad?
La mayoría de las veces viajamos entre líneas cursivas. Derrapamos entre comas y puntos, entre frases con menor o mayor acierto que nos concilian o nos alejan de otras personas. El tiempo y la palabra nos llevan de la mano en cada momento de nuestra existencia.
La vida ya no cuenta con un reloj de arena para contar sus pasos. Ahora vuela, como si hubiese que pagar por disfrutar de más tiempo al cabo del día. ¿Para hacer qué?
El tiempo vuela porque vivimos bien. O al menos, lo intentamos. No nos pesan demasiadas cargas; las guerras, las enfermedades graves o el hambre parecen ser siempre de otros. Un rápido vistazo a nuestro alrededor basta para asegurarnos de que nosotros estamos bien. Entonces todo cambia. El tiempo vuelve a correr.
En aquellos lugares lejanos, aunque estén a un golpe de frontera, el tiempo se alarga como un chicle demasiado masticado y sin sabor. En los hospitales, el reloj parece secuestrado en un campo de concentración donde la aguja del segundero cae a plomo, segundo a segundo, hasta finalizar el día. Cuando sales, el cuerpo se siente como si lo hubiesen apaleado.
Y, de pronto, llega junio con sus días de luz más largos, el final de las clases y talleres, la ilusión del disfrute de las deseadas vacaciones, los viajes, las reuniones largas con familiares y amistades… Como se suele decir: todo llega y todo pasa.
Y también en Liberemos, el tiempo ha transcurrido tan rápido que apenas hemos sido conscientes de todo lo logrado. Seis meses han dado para mejorar la página web, preparar alguna que otra sorpresa que en breve podremos contar… e incluso nos hemos lanzado al mundo de las redes sociales, con presencia tanto en facebook como en instagram. Además, una nueva escritora se ha unido al equipo: Patricia Bernardo Delgado.
En Liberemos las palabras publicamos cada mes relatos y poemas donde se intenta abordar todo aquello que nos rodea en el día a día; la vida cotidiana que para nada es aburrida.
Ha llegado junio y, con él, paramos máquinas. Engrasamos motores y, aunque no dejaremos de escribir, en este oficio siempre hay una nota o anécdota que apuntar aquí o allá, vamos a intentar frenar el tiempo y dedicarnos a otros menesteres.
Les deseamos que disfruten de cada instante porque ya se sabe que día que pasa no vuelve.
Nos vemos en septiembre.

Una respuesta
Estoy en el aeropuerto, viendo pasar el tiempo para coger mi vuelo de regreso, cansada, y pensando y todo lo que quiero hacer estas semanas hasta las vacaciones y aprovecho para leer tu editorial que acompaña mi reflexión en cada palabra y en cada punto y coma. Que buena manera de cerrar. Que magnifica editorial. Gracias besos