Todo el mundo llora en algún momento de su vida por alguien o por algo.
Está esa lágrima interior
Que martillea el cerebro, machaca, golpea y agota a la persona.
La lágrima indecente que rueda sin permiso
Que se intenta inútilmente reprimir y sofocar.
Esa lágrima orgullosa, detestable,
Que poco a poco resbala, humedeciéndonos por dentro
Que nos lleva a la locura y aniquila el futuro en un eterno presente
¿Por qué no llorar cara al viento
Sentir húmedas las mejillas
Desafiar al oponente y morir de gozo?
¿Por qué no sentir la brisa que produce el desahogo
Que atropella de bien adentro el llanto, caliente y pegajoso?
El mismo que deja huella a su paso.
¡Surca el mar a toda vela!
Deja al nuevo río que navegue
Hasta fundirse en una gran marea.
Prefiero sentir mi lloro lento, grande, furioso, acompasado
A estar luchando
Con ese temblor de manos
De ahogo sin lamento.
Texto y foto: Anabel Lora Mingote
Escucha Lágrimas en la voz de Anabel
Una respuesta
Disfruto leyéndote, como siempre😘