Hola, no tengo nombre pero se me conoce por Tostadora. Bueno, no tenía. Me llamo Tostadora de Daniela. Mis padres son chino-holandeses. Ahora, en el momento en el que una persona te adopta pasas a formar parte de su identidad. En cuanto a las adopciones, una lo puede ver como algo triste o como una buena oportunidad para ambas partes. ¡Hay tanta competencia entre los que queremos ser adoptados en los grandes almacenes! ¡Competencia sana ¡eh!!
Yo sé que no puedo ofrecer lo mismo que un rizador de pelo y claro, no me puedo ofender si no me escogen a mí. Me hice amiga de un rizador. Estábamos codo con codo, empezamos a compararnos y básicamente tenemos los mismos componentes dispuestos de manera diferente: cable, enchufe, resistencia, regulador de temperatura, plástico y cerámica (yo no tengo porque soy de las más simples). Aunque en esencia seamos lo mismo a nadie se le ocurriría tostar el pan con un rizador de pelo ni rizarse el pelo en una tostadora. En fin, la espera a la adopción se hace dura. Se hacen y se pierden amigos. Si ponen a un compañero en lo que llaman oferta o promoción mejor no encariñarse con él porque vuela. Os lo digo yo, que recién llegada me quedé fascinada con un disco duro externo diseñado por una marca de coches y cuando me dijo que podía almacenar todos los recuerdos de una persona me enamoré al instante. Yo sólo tengo dos estados encendida o apagada. Es todo lo que puedo almacenar, un bit. Lo que se puede hacer con 4TB ¡no me lo quiero ni imaginar! Todo sea dicho, él no podía calentar pan y yo sí. Acabamos en hogares diferentes y perdimos el contacto. Eso nos pasa porque nos faltan interfaces para comunicarnos. Por suerte han oído nuestras quejas, ¡llevamos años de revolución!, y a algunos, no a todos, les han puesto Bluetooth. Es un paso. Es como el boca a boca. Se tardan días, incluso semanas, en recibir noticias desde el otro lado de la ciudad y a veces los mensajes se pierden. La funcionalidad es cara. Y no todo el mundo está dispuesto a pagarla. Ahora estamos reclamando WiFi. No podemos vivir así. #electrodomésticosconectados. Me estoy yendo por las ramas. Os quería contar otra cosa.
Yo siempre he estado en la cocina de Daniela, siempre hasta hace muy poco. Desde que soy suya se ha mudado de casa tres veces y las tres veces me ha puesto al lado de Hervidora de agua (de Daniela, se entiende) y en la última cocina al lado de Thermomix. Me asusté, os lo juro, pensé que Thermomix me desbancaría, días más tarde me di cuenta de que no puede tostar pan, la risa floja y tonta que me entró. ¡Qué alivio! Ella se encarga de muchas cosas pero no puede calentar ni un cruasán. Yo no lo entiendo. Es descendiente de una familia burguesa alemana y no es capaz de tostar pan. A mí que me lo expliquen. Sentí algo de preocupación por Hervidora porque Thermomix sí hierve agua. Hervidora, que es humilde hasta la saciedad, de padres chino-chinos, jamás alardea ni se queja de nada. Es la más usada de las tres, lo lleva con una naturalidad admirable. Yo soy una ansiosa, si no me usan en una semana me enfado un poco, la verdad, me siento despreciada. En cambio, Thermomix lo lleva mejor, a veces no la usan en un mes y a ella plin, claro que su temporizador dura mucho más y yo creo que ese es el secreto del aguante que tiene. Me vuelvo a ir por los cerros de Úbeda.
Yo siempre he estado en la cocina hasta hace diez meses. Al principio de la pandemia me mudó al dormitorio junto con media biblioteca. Un flipe. Nunca pensé que viajaría a lugares exóticos. Ahora ya me he acostumbrado y me he hecho con Nevera de Cosméticos y con Vibrador, ella lo llama Paco.
Ha depositado la mantequilla en la nevera para los cosméticos, por lo menos puedo hablar con alguien que conoce mi pasado y yo el suyo. Uy, ¿os cuento como Mantequilla y yo nos hicimos íntimas? Muy fuerte. Un día Daniela escasa de paciencia metió a Tostada con Mantequilla dentro de mí. Se empezó a derretir y gritó ¡agaga! Con los nervios me apagué y me dijo gragias. Ese momento nos unió para siempre. Otro día os cuento más de su vida. No me quiero desviar del tema. Ha salido en películas muy famosas. ¡Cachis! La mermelada y las servilletas las guarda en el cajón de la mesilla que su ex ha dejado vacío. Lo bueno es que Mantequilla a veces viaja a la cocina y gracias a ella me mantengo en contacto con Hervidora y Thermomix y les puedo contar lo que pasa en el dormitorio de Daniela. Algo espectacular. Yo la he visto desayunar muchas veces. Cosa que ya sabemos le produce mucho placer. Aunque el día que después del desayuno se empezó a acariciar los pechos, meterse los dedos en la boca y frotarse entre las piernas me quedé estupefacta. Se me encendió el piloto de STOP, era la única manera en la que le podía indicar que se estaba sobrecalentando. Le gustaba más frotarse que el arroz con leche, que ya es decir. No se quedó ahí mi sorpresa. Del cajón que quedaba a mis pies sacó a Vibrador, muy elegante, yo diría que es de diseño nórdico o californiano. El iPhone de los vibradores. Ella lo trata con un mimo nunca visto hacia ningún otro electrodoméstico, para que luego digan que no hay clasismo. Por la forma ya me hice una idea de la función de Vibrador y temí por ella porque ese aparato estaba muy frío, le podría dar un corte de digestión. ¡Qué astuta! se lo metió en la boca y cuando se lo sacó estaba chorreante de saliva. Resistente al agua, muy bien pensado. Lo arrastró desde sus labios, pasando por su cuello, sus pechos, su ombligo, su bajo vientre…y con un solo botón lo puso en marcha. Sonaba como una moto acelerando y frenando. Qué gemidos tan sinceros, no tan fuertes como cuando ella y su novio hacían el amor sobre la encimera, pero oye, nada mal. Y esa sonrisa, cómo me gusta verla feliz. Sentí celos de Vibrador, la verdad. ¡Tendríais que haber visto la cara de chulo, arrogante y fanfarrón con la que me miró nada más salir de Daniela! Se cree Grey. No lo trago. No se da cuenta de que cuando ella tiene hambre perruna vine a mí, y no puedo presumir porque el muy vago ¡está durmiendo en el cajón! Yo, en cambio, siempre estoy a mano y dispuesta.
© Patricia Cardona Roca