Después de la calma

Por Karina Miñano

Del pecho o de las manos
tal vez de las piernas
o de la cabeza
sale la fuerza, mi fuerza 
para todo.
Sin importar que,
yo siempre puedo.
Y a pesar del agobio, sonrío.
Muestro mi casa libre
de tormentos,
mas no me preguntes
cómo estoy.
No lo hagas con tus ojos en los míos
o con tus manos sobre mis hombros
porque si lo haces
no sé a dónde se va.
La fuerza se esconde
transformándome en
un aluvión que todo inunda.
Luego, a la hora de la calma
comprendo que soy
capaz de volver.
No hay tiempo para más inundaciones.
Fuerza vuelve,
me levanta,
me hace sonreír,
me dice sí
sí puedes,
otra vez.

©2022 texto y foto: Karina Miñano


COMPÁRTELO:

Facebook
X
LinkedIn
Email
WhatsApp

Una respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PUBLICACIONES RELACIONADAS

Grito

Lazos de eternidad

Paisaje