Divergencia

Por Karina Miñano

¿Sabes?
Estoy cansada. 
Me voy a sentar 
allá arriba 
para ver ese 
camino mío 
recorrido. 
Llueve. 
No importa
me ha bañado 
miles de veces. 
El sol secará
mi rostro 
iluminado. 

De aquí 
en adelante
el camino es verde 
con hojas secas  
que el viento 
hará volar. 
Luego claridad. 

Puedo ver 
hacia atrás. 
¡Qué largo! 
¡Qué serpenteado!
No me di cuenta
del extenso
camino andado.

Pozas saladas 
ojos hinchados 
de recuerdo. 
Algunas están secas 
suelos agrietados
lo que pasó 
es memoria.

Otras 
Inmensas, agobiantes
moría cada vez
que regresaba.
Aprendí a flotar en otoño. 
Ahora nado con 
la cabeza fuera 
respiro.

Lapidario 
era el miedo 
que abrumaba
y envolvía
¿alguna vez 
serán charcos
secos?

Al fondo 
hay rocas gigantes.
Parecen pequeñas.   
La distancia minimiza todo 
resbalé cien veces 
cicatrices tatuadas 
sobre dermis.

Ese lado 
tapado por la 
oscuridad es largo
acaso borroso
¿O son mis ojos?
No quiero forzar la vista 
no hoy.
 
También hay 
tramos verdes
nítidos
quizá alegres
sin obstáculos.
Son pocos 
son bonitos.

Este último 
trecho es suave 
a pesar de los 
guijarros regados 
por todos lados.
Continúan por el camino
hacia adelante.

Me obligan 
a mirar por 
donde piso
a encontrar 
balance. 
Me susurran
los peligros.

Paralelos 
a mi serpiente 
hay rostros con 
sus propios senderos
cortos
largos.

Algunos
truncados 
llenos de historias 
en pasado.
Pelean contra el
olvido de sonrisas
miradas.

La última
nota aún duele.
No quiero echarme a 
andar todavía. 
He caminado 
rápido todos 
estos años. 

Déjame respirar
el aire de la 
paciencia y
contemplar 
un rato más
ese camino 
mío recorrido. 



©2022 texto: Karina Miñano

Foto: Christopher Sardegna


COMPÁRTELO:

Facebook
X
LinkedIn
Email
WhatsApp

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PUBLICACIONES RELACIONADAS

Grito

Lazos de eternidad

Paisaje