Es cansado

Por Elena Azcondo

Es cansado no enfadarse.

No me quiero ofuscar

vivir nublado, taciturna

ni con el ceño cruzado.

Es cansado.

Mi responsabilidad vital

me pide contestar;

no quedarme callada.

Decir ¡basta! 

Hasta aquí hemos llegado.

¡Basta!

Al que te adelanta en el coche

y te mira despechado.

Al que te da con el codo

y sonríe de costado.

¡Basta!

Al que sigue con el discurso

viejo, extremo, obsoleto y malgastado

que lleva enfrentando a España

y del que ya escribía Machado.

Y no me quiero enfadar.

Pero sí quiero

mi voz en alza,

marcar un límite,

contestar

¡No soy neutral!

¡Basta!

Ante tanto mal gusto

y aceptar que todo vale.

Para mí es importante.

Cómo cansa no enfadarse.

Si para mantener el respeto,

la buena educación

es necesario que la causa sea mayor

y sentencien los tribunales.

Cómo cuesta no enfadarse.

Incorporar la amabilidad

para enfrentar sin luchar 

todo aquello a lo que una 

sociedad occidental

debería llamar por su nombre

sin demonizar el lenguaje.

Es cansado no enfadarse.

Pues la base siempre está

en cuidar y valorar 

aquello de lo que dispones

sacarle el mejor partido

y saber diferenciar

el capricho de lo importante.

Es cansado no enfadarse.

Soy mujer

y con eso 

digo bastante.



Texto y Foto : Elena Azcondo


COMPÁRTELO:

Facebook
X
LinkedIn
Email
WhatsApp

Una respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PUBLICACIONES RELACIONADAS

Paz matriarcal

Como el agua

Si Mayo a ver