Es más fácil perdonar a los
muertos
desde el pedestal de la vida,
valiosa,
a ella nos aferramos
cuando morir sería sencillo,
rápido,
placentero.
Mi sistema simpático se relaja;
y me doy cuenta de que así
debería ser:
libre de culpa,
de sufrimiento.
Desde la superioridad de estar vivo:
«yo te perdono»
por todas las miserias
y
regalos envenenados.
En esta vida no me volverás a hacer daño.
Gracias por morirte
gracias por dejar este mundo
gracias por concederme libertad.
Perdida sin tu opresión
no sé qué
decir
hacer
sentir.
Agencia mutilada.
Te has muerto
pero no te has ido.
Corres en mi algoritmo
ensamblador.
Desprogramarte
cuesta.
Texto: Patricia Cardona
Foto: Noëlle
Escucha Gurús del perdón en la voz de Patricia