Invitada junio 2024: Pazzis Sureda

Estrellas

Estrellas, puntos de reclamo
pendidos en el cielo,
anuncios del espacio,
posadas de peregrinos,

 puntales del infinito
sois fronteras divisorias
entre el hombre y Dios.

Estrellas, suspendidas claves
de energía, puertas luminosas
entreabiertas, sois el confín del mundo
y el principio de gran misterio.

Estrellas, sois umbrales
de poetas nostálgicos.

Cúspides brillantes y metas
de caminos fantásticos.

Sois panta de reposo
en el oscuro vacío y profundo.

Estrellas, columpios de oro,
allí se prende el alma
y se columpia en su luz.

Brillantes, surgís en la noche, vigías tutelares de todo lo humano, lágrimas encendidas en la tiniebla sois esencia de amor.

Sois diques sutiles
que amparáis tormentas
de hadas, preñadas de amenazas, conjuros y anatemas.

Interpuestos vuestros lomos allá arriba
sois parapetos. Contenéis en vuestro dorso
el desbordante manto de la sombra
y en vuestro lomo descansa
el silencio pavoroso.
Estrellas, esparcidas teclas sonoras
del universo, concertáis el equilibrio.
Tenéis vida, y en ella palpita:
La esperanza, la gracia, la Energía…

Estrellas, puntos de reclamo suspendidos del cielo, donde cae
apresado el ingenuo caminante.
Estrellas, sois espejuelo de luz para la mirada.
Desde la tierra, el hombre, materia minúscula extiende su
mirada, espíritu que asoma, y abarca el infinito.

Nos dicen: el mundo es pequeño, un punto en el espacio,
el universo, inmenso e infinito,
el hombre, minúsculo, insignificante, nada.

Y el hombre, pequeño y menudo, en un mínimo gesto levanta la
mirada, espíritu que asoma, y abarca el infinito.  Se halla en él
más que en sí mismo. Es su propia estancia y de una a otra
estrella no hay distancia.

¿Dónde está mi insignificancia, si soy el espacio, y estoy donde
quiero? ¡¡Ni hay rutas ni caminos que detengan mi vuelo ni poder
que Sujete mi anhelo!!

Soy espacio.
Mi cuerpo es crisálida del espacio infinito.  

Mallorca, 1907-1939

Nace en el seno de una familia numerosa, rendida al arte, y poco a poco se revela como una escultora brillante. Su obra muestra claras tendencias expresionistas con influencia oriental. Patricia Veiret, sobrina nieta de Pazzis, que recopiló sus poemas y los publicó en una edición limitada nos recuerda: «Su poesía nunca vio la luz, su pintura es confundida con la de sus hermanos y amigos, sus esculturas están repartidas entre los herederos de los médicos que la habían atendido, que sólo pudieron cobrar en especie».

Foto: Revista Brisas

Hace doce años conocí a Pazzis en la Wikipedia. Una mujer que vivió mucho y experimentó sobrado dolor en su vida. Ese dolor la llevó a despedirse de manera prematura en su casa de Génova, Mallorca. Su adiós me causó desazón. Pazzis era pintora, escultora y poeta incomprendida. La he invitado a formar parte de esta familia que somos en Liberemos las Palabras con la esperanza de que, al estar entre nosotras, se sienta acogida y celebrada. Gracias Pazzis por tu valentía, por tus versos. 

Lea su poema Estrellas recuperado y transcrito por Patricia Veiret.

COMPÁRTELO:

Facebook
X
LinkedIn
Email
WhatsApp

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

OTRAS VOCES

Nombre y apellido propio

Invitado diciembre 2025: Federico García Lorca

Invitada mayo 2025: Yani Pérez