Invitada octubre 2025: Mercedes Menéndez

Que la muerte iba en serio

Que la muerte iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde.

Dentro de un día, de un mes, de un año,
de un rato al cabo
habremos muerto todos
los que todos somos,
todos habrán muerto
quienes tratan ahora
de negar la muerte,
tu muerte y la mía,
de ocultar que la muerte
es el primer designio,
el primer objetivo
de la vida.
Habría que tenerla siempre
presente y mirarla de frente
para que no muramos
sin haber vivido.

Envidio hogaño
las piras funerarias
de que me infundieron
tanto temor antaño.
Añoro sobre el escritorio
la suave calavera,
recordatorio constante
de la muerte venidera.
¿Ubi sunt?

Habría que tenerla siempre
presente y mirarla de frente.
Todos estamos siempre
al borde de la muerte.
Es lo más natural,
es lo más misterioso,
es lo más grandioso
que tiene la vida.

He visto un gnomo.
¿Dónde?
Tienes que creerme.
Porque te creo te pregunto
dónde.

Lo mejor de salir
sin paraguas a la borrasca
es que se queda seco en casa.

Dicen que la tormenta
amainará al despuntar
el alba.
Digo si no se quebrará
antes mi alma.

No eras el tipo de persona
que fallecía,
sino que moría.
Tú no falleciste.
Moriste.

Todos estamos siempre
al borde de la muerte,
todos menos tú,
que moriste un día.
Todo lo que me rodea
me recuerda a ti,
que viviste un día.
¿Ubi es?

Texto: Mercedes Menéndez

Foto:  Philip van Asten

Mercedes Menéndez es licenciada en filología semítica. En la actualidad, trabaja como traductora e intérprete autónoma para organizaciones internacionales. De 2012 a 2018 fue lingüista sénior, responsable de la sección de Lengua Española de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, con sede en La Haya (Países Bajos). De 2003 a 2012 fue lingüista de esa misma sección. Antes fue traductora e interprete en distintas organizaciones internacionales y organismos nacionales españoles. Publica habitualmente poesía y prosa en la revista italiana dalla parte del torto.

Practico yoga desde hace doce años; no he cambiado ni de profesora ni de ubicación. Mi profesora es italiana, se llama María Rita, y ha formado un grupo muy particular: somos una rusa, una japonesa, una francesa, una española (yo) y una italiana, perdón dos: ella y Romi (una perra tranquila, que nos acompaña y supervisa en las sesiones). María Rita es también pintora, colorista y fiel seguidora de este blog. Fue ella quien me envió unos poemas de Mercedes; sus versos le recordaban a los míos y nos puso en contacto. En unos días tomaremos un café las tres, cargado de arte, poesía y de lo que surja, porque cuando las mujeres hacemos cadena surgen infinidad de cosas buenas.

Les dejo con Mercedes. Espero que les guste tanto como a mí. Al enviarme su escrito, me advertía que era un poco triste. Le contesté que no se preocupara, porque al leer su poesía, aunque toque temas duros, resulta magia blanca. 

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