Por Elena Azcondo
Polvo eres y en polvo te convertirás. ¡Qué hombre tan literal! Sus huesos se van rompiendo clac, clac, clac vértebra a vértebra resquebrajándose por dentro.
¡Qué hombre! ¡Qué literalidad! No dice nada. Solo fuma. Deja sus huellas en ceniza y una mirada casi perdida. Mirada de ancianidad que se clava en mi pupila. Solo busca huecos para fumar dejar sus huellas en ceniza. ¡Qué hombre! ¡Qué literalidad! Hacia un padre, el amor es incondicional. Aunque sus huellas sean humo y cenizas. Aunque sea brutal su literalidad. Si él se rompe, tú te rompes. Literal.
Texto y foto: Elena Azcondo