Por Elena Azcondo
Me pregunta Gabriela
¿Vuelves ya a los poemas?
Hoy estás con tu libreta.
Nunca los dejé. ¿Te interesan?
Puedo contarte cómo llegan.
A veces, algo acontece.
Me agita, me conmueve,
me duele.
Se convierte en una pelea
una discusión visceral
de dentro hacia fuera.
Se templa a mano
con tinta azul, sobre folio blanco.
Otras veces llegan ideas.
Unas, otras, suaves, ligeras.
Sueltas.
Algunas se quedan,
te embelesan, te hacen presa.
No me dejan.
Las agarras, abandonas,
te detienes, las contemplas,
las interrogas .
Quieres saber cómo piensan,
a qué camino te llevan.
Empiezas a esculpir la forma,
seleccionas las palabras ,
les das vueltas , apuntas, recuerdas,
buscas, profundizas, sueñas.
Se produce una especie de delirio,
me estrujo por recordarlo.
A veces sin voz ¡lo he encontrado!
Si no escribo en ese momento exacto,
quizá no vuelva a recuperarlo.
Te abandona, suspiras y confías.
A veces vuelve más fuerte,
otras sin más se va, se pierde.
Hay días desesperados,
pierdo la inspiración
y oigo mi voz interior.
“No volverás a hilar palabra
ni a recitar con tu voz”.
Pero llega de pronto el día,
en el que al cerrar mis ojos
tengo delante
palabra, ritmo, imagen y hasta canción
sale seguido el poema
y aunque sea el más triste,
abominable o desgarrador,
te sientes en una nube
como al inicio de una historia de amor.
Ahora toca que repose
que coja cuerpo
como un buen guiso.
Vuelves y te vas.
Cambias matices, ideas,
y por fin lo dejas descansar en paz.
Gabriela
siempre estoy con los poemas.
No soy si ellos no están.
Texto y foto: Elena Azcondo
Escucha Me pregunta Gabriela en la voz de Elena