Paredes

Por Karina Miñano

Eran cinco.

Gigantes, faustas, heladas,

me protegían

me aislaban

crecían en todas direcciones.

Mi espacio lúgubre

mis ojos como los de gatos.

De día en horizontal,

la mirada en el techo.

Imaginaba cosas.

De noche, erguida con impaciencia

inútil empujaba las tapias,

las pintaba de colores

que la oscuridad absorbía.

Las ventanas se encogieron

hasta desaparecer,

empujé

empujé

empujé

mientras el silencio dormía,

arrastraba mi cuerpo

me apoyaba

contra ellas cada noche.

Una vez apareció una puerta

dibujé una manija, la pegué y

presioné hasta que se abrió.

La oscuridad se vio en peligro

surgieron las manchas

que dejaron los colores.

Al salir

las luces se clavaron en mis ojos,

corrí por varias horas

corrí por varios días.

Ya no podía estar tendida.

Entre árboles un nuevo

hogar esperaba,

con dieciséis paredes blancas,

hay puertas,

hay ventanas.

Desde hace poco

de día camino erguida,

de noche sueño en horizontal.


©2021 Karina Miñano

Foto: Michael-Jasmund


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