Por Elena Azcondo
¡Ay…! Exceso de responsabilidad cuando no correspondía. Ausencia de caricias que la infancia te pedía. Así nace la dureza.
¡Ay! Redobles de tambor, cadenas en los tobillos y un puñetazo en la mesa. Así suena la dureza. A quejío, a saeta. ¡Ay! Eslabones de rechazo culpas, agresión y tristeza. Así duele la dureza. ¡Ay! Te sacude silenciosa, doloroso paso, el violeta ¡OH, no eres tu mi cantar! Que se vaya que no vuelva. Quejío, morado, lila, violeta Ternura en las pisadas. Pisadas sobre pisadas Pisadas descalzas deja.
Escucha Quejío en la voz de Elena
Texto y foto: Elena Azcondo