Por Karina Miñano
La casa ruge por las noches. Está molesta. No le gusta lo que hago. He cubierto su suelo y paredes con colores y armonía para bailar en las mañanas y escribir en soledad.
La casa está fría. Se congela de noche. Intenta cortar mi sueño. No se acostumbra a mí. A él, tampoco. Detesta verlo correr, bajar y subir escaleras. Los maullidos la aturden. La casa ruge por las noches. Grita que me vaya, mas yo creo que necesita tiempo, para aceptar mi aroma, las nuevas fotos sobre sus tapias, y aprender a disfrutar de sus rincones limpios. La casa me observa mientras la cuidó y acaricio. A veces me odia. Se niega a calentar el espacio que habito. A veces me ignora se queda callada y entibia el piso. La casa ruge cada vez menos. Entonces los silencios se vuelven suaves. Deja pasar la luz por la mañana. Empiezo a creer que seremos amigas.
©2021 Karina Miñano
Foto: Zane Lee