Tú eres la sonrisa retenida,
la carcajada repentina
después de alguna mueca
o anécdota en la sobremesa.
Eres la palabra perfecta
modificada a tu gusto
que inevitablemente repetiré
y dibujaré junto a tu cara,
con todos esos detalles tan tuyos:
sonrisa
carcajada
voz
palabra mudada.
Ahora, apareces de repente
cuando camino a prisa por esta ciudad en cuestas
o si me da por mirar al cielo remolón.
¿Seré capaz de seguir?
Entonces repito muy bajito:
tú eres.
Eso me decías.
Soy,
te lo prometo,
sigo siendo
y seré.
Después, pronuncio mi nombre completo
como tú solías hacer:
¡Más alto!
¡Más fuerte!
Apuro los días
y prolongo sus noches.
Ahora comprendo la importancia de las horas lentas a tu lado,
pues solo el tiempo es capaz de conservar cada frase
arropada con miradas de aliento.
Tú eres la sonrisa retenida,
envuelta en un ramo de tulipanes
abrazados por el recuerdo
de aquella casa junto al mar.
Tú eres, me digo.
Yo soy y seré.
Te lo digo a ti:
a tu sonrisa
a tu carcajada
a tu palabra mudada.
Yo seré todo
y nada.
Yo seré tú
y tú serás yo.
Texto y foto: Patricia Bernando Delgado
Una respuesta
Tus palabras nos recuerdan la importancia de parar el reloj al lado de los seres que amamos.
La fuerza de la memoria y la vitalidad de vivir lo mas autentico que uno pueda.
Gracias por conjugarlas con maestria y pasion.