Te llamo poema

Por Ruth Iturriaga de Segall

Quizás logremos por un momento al encontrarnos
con nosotros mismos y de compartir el tiempo sereno
sonriendo con bonanza al contemplar el instante de vivir,
un momento dorado, un cuadro, mejor dicho una visión,
cuando los sueños vislumbran en la memoria.
Soñando en los brazos, dejando que el viento lleve la alegría,
como un ramo de esperanza de que un día el corazón no sienta dolor
cuando evoquemos el recuerdo del ayer.



En el transcurso del día, van declinando las horas, el firmamento
se acicala para los ensueños apasionados, que contempla desde arriba.
Magnificencia innata, con la sonrisa natural de siempre, testigo sociable,
muda e irrepetible de evidencias, susurro que brota de la profundidad de
un arroyo y espíritu de quien confía espontáneamente en dormirse para
gestar un rostro humano, sufrido y una semblanza humana, doliente y sensitivo.

Imaginaos, una gesta incompresible de un cuadro
brioso de una fémina tumbada en su longue* diván,
sonriente regresa a la existencia a quién la admira,
se yergue humanamente sencilla y pura.

En este camino descubro la forma del poema.
Una imagen seduciendo los versos de tornasol
que había reflexionado una vez y otra, imposibilitada
para inspirar este cuadro nunca acabado.
En este cuadro contemplo cada palabra para darle
una coronación que nunca se acabará.
Todo es posible, el poder poético que cosecha
de metamorfosear lo humilde en un conmovedor
en una inusual expresión, una evolución que va
llegando con el tiempo o lugar unidos por una
esa interfaz engendradora.
Te llamo poema:
Que nace en una esquina de la vida, del hogar o la compañía
de tu propia imaginación.
Al escribir lo transcendental de mis caídas,
siento que me acerco a un mundo, un mundo de sentir,
la dimensión, rodeado como un abanico de imágenes,
perfiles y matices.
Un mundo de un Cenit resplandor.

Nos da él, su belleza cotidiana.
Viviendo en la ciudad o en el valle del amor.
El idilio de paisajes azules, alejado del mundanal
del sonido, paz y sosiego.
Recreación pura de creadores de letras y el pincel,
complaciendo la palabra de su encanto natural.

¡Y creer y crear!


Texto y foto:Ruth Iturriada de Segall


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