Señor Silencio

Silencio,

Y más silencio.

Un silencio más, que enternece, es un fulgor,

cerrando los ojos, escuchando el silente íntimo,

como un poema dando un resplandor,

floreciendo silenciosamente en cada momento.

Les invito a profundizar del silencio: es una luz 

quizás una caricia, o un sueño o una pesadilla

dando un mensaje y un movimiento legal.

Un entorno, una mudez, un anónimo silente 

en un tiempo infinito.

Silencio del tiempo que llega a un año cualquiera, 

me ha llevado solo a esta palabra: habla de un

mundo, manifestación que sueña susurrar.

Envuelta en un destello de creación, fluyen  

senderos que reviven con luz, poemas enlazados

con el silencio ideal de belleza final.

Creación, modela los pétalos sutiles,

como el celeste de un alba, de una fantasía de sueños

ascendente y descendente para tocar tu piel.

Aun continuando en un mundo silencioso, inestable, 

errante en el tiempo y en la distancia, susurrando

invisiblemente el  «Señor  Silencio».

Y cuán valioso, válido es… o es el dorado silencio.

Presente por sí misma, habla. Hay una verdad.

Es un tesoro equilibrado, solo un gesto y nada más,

mensaje interno o universal.

No necesita fuerza ni control.

Solo un simple silencio, el silencio más perfecto.

Quizás macabro, o del silencio de los muertos, mundo 

mudo del miedo.

Entorno que endurece el alma, silencio.

Silencio y nada más.

Una sabiduría inteligente, de un íntegro

respeto y humildad.

Se roza con las palmas de las manos, se siente.

¿Y me pregunto si el silencio atesora

la palabra «silencio»?

¿Dónde está?

¿Qué forma tiene?

¿Es amigable o solo una larga SSSSSSSilencio?

Una confluencia del silencio del anochecer y el alba,

observa el Señor Búho, el silenciar de los gritos, con

amenazas, mientras en el valle canta de día y noche

el Señor Ruiseñor.

Siguiendo la huella del enmascarado, el incógnito, silencio,

sonidos, convulsiones y besos encendidos plácidamente.

Desnudo es el silencio frente a la naturaleza humana, en

un tiempo; usando la pluma, intuyendo lo que decían eran

verdades como puños: la resistencia, tiempo y vacíos de

una esfera aferrada de temor.

En el vasto contorno, mutismo de mujeres en desesperación

y un silente desolador.

Ilustro un silencio disfrazado de fuerza y poder:

no permitamos que la fuerza y el poder obstruyan vidas, vivas

llenas de vivir.

¡Levantaos los brazos y la llama de la justicia por el robó

virginal!

Quizás la justicia se humanice, nacidos libres en su paz interior.

Encontrando algo como corazones oscuros, acalladas en

el misterio «La Cabaña, las Martirizadas», soportan la oscuridad, 

testimonios irrefutables que enmudecen a la sociedad.

Actuando con tanta bajeza el poder del Señor Silencio, cautivó

la belleza de una joven bella e inocente: “Señoras de la  limpieza”, 

sigilosamente, como un lobo buscando su presa, la dominó.

Jugaron miradas en un posible juego verdadero de amor.

Entre abrazos en pieles curtidas disfrazadas, olvidó a la

«Mamá Grande».

¡Malditos sean los que se han alojado en sus fibras, codiciando tu

línea virginal!

Un vientre hinchado de horas de dolor, abusada, paralizada tu

sangre, desgarrada.

El silencio de una frialdad inefable, mujer en la oscuridad.

Meses con un destino de desprecio, dolida y sin trabajo laboral.

Una fuerza única y silenciosa nace un grito, una viva voz, como

un eco que llega a una misteriosa caverna, refugio del dolor. 

Lo más honrado de un ser: abrasada, un silencio profundo y

protector, un refugio del olvido, la mujer en la oscuridad.

En estos oleajes de mares del sur, visualizaron el dibujo del

silencio, una resistencia.

El miedo oculto que avanzó como el fantasma virus, violación

impulsiva y planeado, señalada por sus fibras cerebrales como

una presa con sabor, «Virgen », hasta consumir el acto sexual,

sin sol, sintiendo un silencio desgarrador.

Relájate, mujer mía, ya deberías saberlo. Despierta, mujer, llevas

contigo el silencio y de rastros de sangre, odio y gritos que se

destierran en las tinieblas del infinito.

Despierta, mujer. Hoy en día se despliega una creencia, una 

encrucijada de sangre y alma, de horrores no humanos, 

la llamada cultura de la violación, fieramente viva, un virus 

imperfecto, deshumanizada humanidad contra la mujer, niños 

y niñas e incompetencia judicial.

Hoy, la humanidad está inquieta, confluye en momentos de

insuficiencia legal.

Error de violar, este hombre se ríe de la sociedad, llevando el

impulso de violación y como un sádico de la humanidad,

queda libre.

En cualquier que sea el lugar, hay un delito in fraganti, 

envuelve la tierra, en el momento del consumo sexual.

En medio del tribunal, el mallete del juez cruza  fronteras,

justo o injusto con el derecho de la mujer, quien minusvalora

a las mujeres, machismo, arraigada en nuestra sociedad.

¿Llegara algún día, que la justicia se humanice?

Rompiendo el estigma con el mallete, un desafío a la sociedad,

es una barrera que paralice la igualdad, inclusión y el respeto

por la mujer.

Este estigma no solo perjudica  a la mujer sino que la actitud

perjudica a la sociedad.

Actitud del hombre superior y  arrogante creando la estigmatización:

«las mujeres desean ser violadas o tú lo has buscado, o vístete recatada».

¡Que mente de poder masculina y morbosa envuelve este sentimentalismo 

de humillación!

Un abrazo de un silencio que sale a las calles del centro de la

humanidad. Es un silencio que va saliendo la voz con bríos, la

violación va en contra de la voluntad, son víctimas.

Escucho un silencio melodioso y gestos de valor: Es un

peregrinaje al oír gritos mutilados, voces cándidas se

desvanecen en un silencio infinito; miedo más miedo de decir

el dolor en su piel fina infantil perdiendo lo más bello su

identidad y su virginidad

Un puente silencioso e invisible volcando clamor, un

alambrado de resistencia anónima y sensible con la resiliencia

emocional.  

Convicciones rebeldes y libertad impulsan canalizar la

violencia de cuerpos moribundos de estas valerosas mujeres,

niñas y niños, emociones que saltan a priori, creando imágenes

donde la palabra dramatizada en la mente del hombre ante esta

realidad.


Texto: Ruth Iturriaga de Segall

Ilustración: Generada con IA


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