Una invitación, hacia el interior

Por Ruth Iturriaga de Segall

Fluctuante y reticente a la exhalación de la voz.
¡Demasiado emigrar en tus reformas absurdas! 
Al contrario, no he tenido cambios. 
Hablaba en silencio la voz interior. 
Sola, ¡Me encuentro en mi seno nupcial! 
Escucho mi corazón. 
Comienzo a escuchar, hablar y a disfrutar. 
Comienzo a vivir en mi interior. 
La conoces, le dijo la voz, y empezó a reír. 
Es una voz que se quiebra en este punto, 
girando hacia el interior. 
Como sea el caso gira a 90 grados. 
No me creas, es solo una broma dijo la voz. 
Es como el viento que susurra: “Bien o mal. 
Suave o amargo. 
Blanco o negro. 
Bondad o mal, angustia, dolor, 
arrepentimiento y castigo”.
 ¿No te lo creo? 
¿Dónde vives? 
¿Cómo eres, feo, bello, gordo, flaco? 
No seas impertinente, 
te pareces a los intrigantes 
de la prisión de la consciencia. 
Parece que somos gemelos 
y vivimos en el mismo lugar. 
Tú, eres malo y yo, el bueno. 
Noooooooooooo, fue la respuesta. 
Nací bueno. 
Tú naciste malo, me lo ha dicho 
el gran mago de nuestra silueta. 
Dicen a veces, piensan en la conciencia. 
Esa calma atrevida es un aviso, 
un castigo o un premio; 
en ciertas noches de insomnio, 
en ciertas noches haber soñado. 
Es una lucha de inquietud. 
En un desnudo campo terso del ser. 
Se expansiona en ciertos momentos.
  
Es la bondad, voluntad del hombre. 
Es una lucha de inquietud. 
Una tensión firme del cuerpo 
sometida en su propia prisión, un mandato. 

Apártate, ¡Carajo! *
Exclamando con ira o susto 
mientras el otro lado de la conciencia 
se repetía: Viva y viva con 
su cabeza de piel negra.
Para vencer, reír sádicamente, 
Sin vértigo profundos en su ser; 
Acortando distancias con
el pecho en popa de felicidad. 
Superando la tormenta interior. 
Con su carcajada falsa volviendo a recuperar 
la malicia en los brazos de lucifer. 
Para que veas. 
Te contaré como llegamos al mundo. 

El mundo fue creado hace millones de siglos. 
Nacimos del Homo Sapiens en esta Tierra. 
Al igual como se creó el mundo vimos
para entender el mito de creencias, del misterio, 
dominando la mente humana.

La voz hablante de la consciencia. 
La voz hablante de los dogmas.
La voz de la serpiente y la leyenda de la manzana.
He aquí surge el dilema.
¿Y dices que las emociones no hablan?
La luz de la voz interior, dice que sí.

¡Únete con ellas y escucha!
Son voces silenciosas, cómplices.
Unas de magia natural y otras de magia mortal.
¡Siéntate en tu interior y escucha!
Entablando una conversación interna
¿Qué dices?
¿Qué hablas?  
De obscenidades, tinieblas, desilusiones,
Vesania, opresiones.

Un canto mortal que se exilia en la mente.
Firme y potente que lleva
como espejo el intelecto, el eco íntimo.
Callado en lo profundo habitando sigilosamente
con voz agitada, tiraniza y arrebata.
Oh!, caballero de bosques internos que abraza o mata;
sombra de pasión de arrebol coloreado.

La letra del verso del poeta se desnuda. 
Su sensualidad abierta acechando la mirada. 
Tú te llamas, voz interior.
Te llamo, voz, voz emociónate y besada con 
la sangre del corazón torturado.
Ella, la emoción demudó su forma para 
ser excitada en un manjar soñando.
Un canto, un diálogo de musas que 
extienden la frescura del viento, 
para alcanzar el alba. 
La voz preñando se vuelve en sí misma, 
voces, ecos, palabras con carácter de monstruo
palpitan, habitando con el espíritu.
Se agarran como garras. 

Las heridas internas braman como la tempestad.
¿Voz, voz dónde estás? 
No ves que la humanidad.
¡Empobrecida humanidad, 
derrochando lo que tienen
desangrando vorazmente,  
forma de ser, crueles y de mano extendida 
logrando sin escatimar ni caricias, llanto o ruegos! 

Al otro lado sale el verso añorante.
Diferente a la vorágine que se encuentra 
en nuestro rededor.
Un silencioso interior, de paz suave 
y así consigo mismo esta aventura
escribiendo estas letras donde 
en el alma no cabe la contradicción, 
la voz es pura, desnuda 
como el nacimiento de un niño.
Sin arrogancia ni vanidad.

*Carajo: Apártate, malsonante
Exclamación que indica sorpresa, susto o ira.
No me molestes, ¡carajo!
Expresión que se usa más en Chile


Texto y foto:Ruth Iturriada de Segall


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