El telón se va abriendo como un alba plácida y dulce
con una sonrisa que nunca acaba para toda la sociedad.
No se acaban las ideas, escribirla con un fin de bienestar.
Para que un día, ojale comprendan,
cuan rígida es la soledad entrando en un vacío,
sin espacio, tiempo, lugar y edad.
No llega el tierno abrazo que tiene cariño.
Y de los labios, no sabe qué decir.
Mira a través del cristal,
verás evocaciones, son recuerdos
Una melancolía rige el universo,
un interior inquieto de ansiedades.
El tiempo se ha enmudecido.
Es decoro de un yo inerte.
Acompañado de una dolorosa inercia.
Tomemos una copa de nuestros labios.
Bebámosla y vivámosla como en aquellos tiempos.
Juntos, sin trabas ni obstáculos.
Es la copa de la amistad y la alegría.
Envolvamos nuestro espíritu en una red amable.
La incertidumbre domina la sociedad,
la sentimos en cada momento,
Esperamos que mañana no venga.
Ha llegado un momento de besarnos,
sin pensar en el hoy ni el mañana,
es una unión espiritual.
El mañana no sabemos que pasara,
gente del mundo, estamos aquí
con vidas extrañas, siglos, mundos,
espacios y espacios.
Navegamos mentalmente en los espacios
y encontramos nuestros ancestros retornar
Sentimos una inmensa alegría y un agobio
Nos detenemos e ilusionamos una vida mejor.
La noche nos rodea de un velo estrellado
en el amanecer capturamos la floresta rodeado con
el canto matinal.
La vida nos da un instante de existencia
Nos da sabiduría y amor.
Sin embargo no la comprendemos
en este mundo de tanta riqueza natural.
No la comprendemos porque el orgullo,
la ignorancia e indiferencia
toma poder en nuestra consciencia.
¡Corazón corazón
tan dulce y pequeño danos la dicha
de sentirnos mejor, más humanos,
más bondadosos en nuestra tierra virtual!
Texto: Ruth Iturriaga de Segall
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