Hoy tengo por suerte la suerte de ser verdad.
Voy acumulando abrazos y besos
para rimas, para desafiar el tiempo en locuras.
Para desorientar el clima con miles de pieles,
Abrigando el pasado el ahora y aquí.
Y si tengo tiempo en el futuro, mi tiempo,
lo dejo pasar.
Descalza me deslizo por el Cenit.
Mis alas cubren el horizonte,
sujetando el tiempo, despacio.
Sujetando que el tiempo nos dé alegrías de vivir.
¡Murmura!
Miles de minutos y el segundero
los minutos, de un tiempo rápido,
con su voz de antaño.
Suena la hora en que el Divino Azar
Donde todo te dirá: “¡Muere, tiempo libre!
¡Es tarde!»
Ves, la vida es como una vela encendida.
Tiempo a tiempo, frágil vaso de arcilla,
que se quiebra al menor roce.
“Tan engañoso el tiempo querido,
se muestra fascinante y hermosa”.
Acariciando los pasos transmitiendo
sonidos de pureza o maldad.
Alegres, un tiempo nuevo.
Un dadiva de la vida.
El paso del tiempo querido, tiempos de oro.
“Vanitas vanitatum” (vanidad de vanidades),
“Nihil novum sub sole” (nada nuevo bajo el sol)
Tiempo de la vida para conocerte mejor
carpe diem: disfrutando del día,
aprovechando lo que la vida te ofrece.
y el tiempo bajo el sol.
En nuestro tiempo actual seamos más abiertos
con una sonrisa y nada más.
En tiempos de contagio va cambiando y cambiando
y nunca volverá
sin embargo el amor perdurará.
Visualicé el tiempo de la inocencia
llena de imborrables chiquilladas sin sentido,
juegos infantiles, soñando ser adulta,
para sentir la libertad, de poderes inalcanzables.
El tiempo y la edad avanzo,
Sentí que mi libertad se carcomía,
a veces ausenta o aprisionada,
volviendo un cumulo de tareas
que fastidian en la bella adolescencia.
Ya el tiempo era oro,
el viento susurra con fuerza de miedo y frio
congelando los pensamientos.
Continuando este viaje por el tiempo,
recordando locuras como la edad en que vivía,
menguando ocasiones la felicidad.
Aventuras de juventud y dibujando sonrisas.
Y así llego, abrupta, sin darme cuenta
había dejado de ser niña,
Dejé pasar esa inocencia se esfumó con el tiempo
sin marcha atrás, dejé de ser niña.
Todo cambio, al igual que mi mirada.
Igual que mi silueta.
Igual que la percepción que tengo de la existencia.
Encontré una senda, atrevida y arriesgada
para ese tiempo la búsqueda del amor.
Tiempos de amor.
Tiempos de desamor.
Tiempos de pasión, descubriendo
que vivo enamorada toda la vida.
Amarme a mí misma
es amar a la humanidad.
Bonita es la sonrisa:
“Sonreír por cada respiro.
Sonreír por cada abrazo.
Sonreír por cada beso.
Sonreír por cada lágrima
Sonreír por cada aventura apasionante,
en los talleres de alta costura,
Sonreír del glamour del haute cuisine.
Sonreír de las conspiraciones políticas
y las oscuras misiones de los servicios secretos.
Fundidas con lealtad a quienes queremos
y el poder irrefrenable del amor”.
Sin embargo viajo en el tiempo en el silencio.
Con el pasaje de mi mirada siento como el tiempo
se extiende en la tierra creando hastío.
A lo lejos un amplio aislamiento de soledad, inquietud,
ira y sin paz.
El vaivén del tiempo deja huellas ensombrecidas,
y casi inexistentes.
Un sueño hecho realidad:
Abrazando “La Paz”.
Quisiera por un momento esposar el “tiempo”
para que nos de paz.
Quisiera que todos juntos y unidos detengamos el tiempo.
Que nuestra sangre y piel universal.
Que nuestros rostros y acciones persuaden.
Que el corazón que ves,
venza lo imposible;
El llanto, el dolor que vertimos,
el corazón deshecho.
Que nos dejen de atormentar.
Quiero parar el tiempo, por la paz universal.
Quiero parar el tiempo, por el amor y la humildad.
Quiero compartir la paz interior y del mundo.
Paz, reflejas paz.
Ahora se manifiesta en la tierra como si el alma traicionara el alma.
Llevando escalofríos de pensamientos.
Un universo hermoso en que amo la paz.
Juntos en el sendero del tiempo;
de nuestros sueños, sin palabras
quisimos parar el tiempo,
dando amor, lleno de fragancia de Paz.
Queríamos parar el tiempo tú y yo.
Queríamos parar el tiempo, todos y juntos.
Evitar que las víboras humanas no destruyan la inocencia de un niño.
Evitar que las víboras humanas no destruyan la vida humana.
Y que en el portal universal frente a ese amplio horizonte
se llene de aire virtuoso y natural con solo decir.
PAZ
Texto: Ruth Iturriaga de Segall
Foto: Pixabay/Pexels.com