Las cuatro estaciones

Por Ruth Iturriaga de Segall

Me siento como una flor que se viste de las estaciones del año.

Dejo caer la iluminación, ilusiones en mi bosque embrujado.

Bajo mi desnudez natural cae en mí la brisa.

Quizás la tormenta de tiempos estudiantiles revueltos.

La ternura de aquellas caricias de mamá y papá.

Allá muy lejos dejé la tormenta de arena.

Me dejé querer por ella.

Era el viento y mi paso diario.

Quizás una quimera o una sonrisa perdida.

Me fui llevando con el tiempo de la hermosura de las estaciones.

En el norte con un desierto dorado.

En el sur donde la tempestad me abriga con su virgen arboleda.

En el centro bajo y subo las praderas vírgenes.

Y a lo largo de la costa me baña el mar.

Paralelo dejé las aguas marinas.

Dejé cenizas que vibran en mí.

Firmaron un collar de flores.

Las dejé con una mirada de amor.

Muy cerca me encontré con esa novia blanca.

Nos dejó una sonrisa de amantes dormidos.

La besé porque me enseñó a besar.

A aquellos labios carmesí.

Ahora es todo luz

Me siento como la virgen de la luz.

Te la entrego para que tú y yo en una noche de locuras

La sintamos como en una selva oscura

Es nuestro secreto de juventud en las estaciones del año.

Porque en el ritmo del día

Apareciste tú.

El camino es verde y muy lejos nos encontramos tú y yo

En la laguna Lotus

La laguna del amor hicimos el amor.

Recordamos nuestra infancia y juventud.

Jugamos momentos inagotables.

Incluso nos volvimos pájaros.

Incluso fuimos de vuelta a la tierra y a la piedra.

Aún tengo la alegría del bosque, los valles y el mar.

Aún tengo en mí, mi canto de juventud

Tu voz la llevo como un símbolo de protección.

Ahora que ha nacido el lucero.

Ha nacido también mi libertad.

Nacen las palabras.

Como una corriente de FUGAS y ALLEGROS.

Y en esa luz placentera comienzo a vestirme de colores de virtud.

Porque van pasando las estaciones del año.

No solo son palabras, es una canción de gama virtuosa.

Es una canción con corazón

Y en ella está los nombres con sonrisas

Que enamora a todos con esa canción.

Estás aquí y allá en esta tierra de

trilogía de mar, tierra y ser.

Tu nombre es una esperanza.

No es más lozanía.

Tu nombre es más bien un sueño.

Que viene como luz cada día.

Por eso digo que el día corre como alegría

Y no me olvido de la noche que corre como alegría

Y mañana será más alegría

Porque la luz, los sueños y las voces

Son como un río que corre como alegría cada día.


Texto: Ruth Iturriaga de Segall

Foto: Internet


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