¡Cuidémonos sin perder el juicio!
No podemos dejarnos llevar,
hay que usar la razón,
firmes de corazón.
Con la cabeza alta y con sentido común.
Más horas, días de brillo o preguntas,
se sacudió el ambiente como el viento que deja caer las hojas.
Palabras de confusión.
Se refieren al invisible retrato de la restricción de la libertad.
Cuarentena, cuarentena y el nuevo vocabulario mordico: «Corona».
La autoridad habla adustamente de una situación insostenible mundial,
el Covid-19.
Ha hecho estragos, duele una eternidad, y lo emocional en nosotros.
La noche llega pronto y con el centelleo lunar lees:
Está en estos versos.
Me alegro que sepas lo que es un verso y del poeta.
En verdad, mejor escucha y cuídate bien donde estés.
Vivimos en un mundo cambiable, nosotros también.
Es inevitable darse cuenta de lo que se ha perdido.
¿Hasta dónde nos llevará este cambio humano?
¡Mientras nos metamorfoseamos, seremos más vulnerables!
En muchos los lugares se destroza el sentido de la vida,
como si se derrumbara la sociedad,
con este monstro dañino y casi indestructible.
Así es como el ser asciende a la cima inaccesible,
para llegar al conocimiento y tranquilizar la humanidad.
¡Cuán hermosos son los gestos de sensibilidad
ante la irrefutable verdad!
¡Cuánto trabajo hasta llegar al conocimiento!
¡Oh valientes médicos y de la salud que curan a sus enfermos,
con el peligro de ser ellos los desahuciados!
Con expresión grave informan:
¡Todos o nadie! ¡Todo o ninguno!
¡Cuánto enfermos, fallecidos, cuesta este drama mundial!
¡Qué difícil es sentir, ver, oler ahora este drama
lo que aquello era así y no de otra manera!
¡Que la duda sensibilice el esfuerzo!
Entramos en una nueva fase de la historia.
Quizás tengamos que aprender a sentir y pensar con diferenciación.
¡Podemos ser humanizados y sensibles!
Dando alivio, al cuerpo y el alma.
Valorizar el trabajo laboral crucial para vivir el bienestar general.
El hombre escribe en un día en el libro del saber.
Lo escribe para un futuro mejor, de generación tras generación.
Alimentando esa espera que no se hace esperar
de nuevos hábitos que se mueven, lento adagio.
Dejamos el tiempo sombrío.
Galanteamos la nueva norma lo que será normal:
«Metro y medio de distancia».
Reímos, nos enfadamos por el protocolo de seguridad.
He aquí la pregunta:
«¿Se seguirá?»
Hablaremos de tiempos sombríos.
Escuchamos noticias, los que se encuentran
con escasos recursos, sin jabón y falta de agua,
sin tener nada caliente para comer.
Aquí, disfrutamos del soleado verano,
Allá, invierno se soporta frío sin piedad.
Pareciera una sociedad hostil.
«Somos empáticos, no lo permitiremos.»
Allá, es invierno, la gente quiere salud, ropa, sopa,
calor humano, fuego del hogar.
Y: ¡Cuántas lágrimas enjugaremos!
Las palabras oprimidas como un canto a la vida,
un aliciente, la desesperanza las convierto en
poesías como cuerpo de razón.
Se siente un lenguaje de una nueva realidad,
unos a otros tejen esperanzas de valor.
Es cierto, vivimos en tiempos de espera e incertidumbre.
Es una alocada palabra, más bien con una frente marchita
o una frente arrugada revelando insensibilidad.
Unos sonríen, otros gritan y por último viene la desesperación
al oír la noticia, terrible, ser consciente de solo una cosa.
Apoyemos el lema: «Proponernos a aprender, a humanizarnos y a
comprender».
¡Tenemos que callar tanta alevosía en la sociedad!
Me gustaría ser sabia para explicar la sabiduría.
Librarnos de la pandemia,
dar bien por mal,
dar bienestar, proteger, cuidar
y recuperación de la salud, eso es sabiduría.
Vamos saliendo de los tiempos sombríos,
en otros lugares apacibles se está comenzado
en vivo momentos sombríos.

Dios de imágenes o de grupo, de equipo.