Bella Loca

Por Ruth Iturriaga de Segall

Deambulando, con sus bellas piernas que son como un río en marcha en el sendero, en el que los pasos de la bella loca, mujer, abre pasar, alcanzando 

sus sueños; belleza de locura silente; arrebato y dulzura amado mío, todo 

en ti, tu piel, tu sangre, tu profunda selva, raíces profundas, tu amado, 

de tu garbeo, de tu espíritu y de tu corazón que ahora no es mío.

¡Todo la abrasa, me enloquece por unirme a ti, abrumada por la emoción!

Se quema de amor por él o de odio porque ya no está.

Pensaba ella con su locura ardiente.

Las cursis o las pitucas del pueblo encadenado de belleza natural murmuraban.

Allá, viene la loca bella o la bella loca con desprecio, desafío y celos de ver tanta guapura.

Las que “hablan bajo el sol”;

las que susurran en la pradera o en cualquier lugar.

Vaya machada desafiando a las cursis

o las señoronas recordándoles que la vida es corta

y de tanto coqueteo que vos no podéis dar.

¡Ellas tenían miedo del espacio que tomaba en la pradera!

Su garbeo, sus piernas son el río.

Los hombres casados soñaban con acariciar más veces la misma ribera.

Sus piernas sugieren aire de alas de mariposa.

Entre sus dedos deja caer en sus labios el color sensual de su boca;

inolvidables horas que las cursis o pitucas nunca podrán

llegar a lo íntimo del clímax.

Callada, en su lecho de satín de su abuela,

la bella loca, con manos azogadas escríbela

amargura posando su mirada en esta noche de nieve.

La montaña en sombra cubierta en un terciopelo blanco,

siente el silencio de la impronunciable voz,

el silencio del amor, del ocultar lo que no es vida

donde en su interior florecen las ortigas jóvenes,

donde se aguza el encono de sus puñales.

Ella: es una moza hermosa con piel de seda.

En su caminar, calma su fogosidad de su espíritu,

caricias de terciopelo, a sus amados-amantes.

A lo lejos, adentro en la montaña, se alberga en la casa grande,

la bella loca, herida en su juventud,

edad placentera de veinticuatro años.

Estaba en la flor de la vida.

Tú, me has dejado ciega, ingrato mío, pensaba ella.

Me hiciste ser tu musa, olvidando el tiempo; él vació.

Cabalgando en sus laderas de su montaña como una arriera,

perdida de dolor.

Su imagen bella se convierte en añoranzas del ayer,

abandonada por su existencia, entre piedras,

floresta seca viendo luces en lontananza.

Los de abajo la llaman la bella loca,

con un infinito brote de locura.

Vienen hacia ella, corren a ocultas.

Solo abren una fuente de goce carnal.

Se deslizan en ese cuerpo.

Navegando por navegar sobre el lecho,

sin océanos de ternura.

Arriba en la montaña vive la loca,

bella, pura de terciopelos de pétalos.

La gente escucha en silencio y murmuran.

Mil formas misteriosas que nunca presento.

Estoy loca por hacer rabiar a las insensatas beatas.

Estoy loca por desenmascarar a la gente, su indecencia.

Se halla en la comba robusta de sus senos amazona.

Se levanta un telón triunfal.

Se sintieron las burlas y baldón a destajo,

el agravio por debajo,

las hipócritas en todas partes,

arrojando su mirada en la bella loca.

Sus labios, pródigos de ternura rítmica,

solo desea dar brío para vivir más años,

caudal inacabable de promesas,

que calman el ansia de amar a los cornudos.

Labrando desdichas; la gente de abajo.

En su memoria llevan impreso sus movimientos de gracia,

su amor, paisaje y volar por buscar a su amado difunto.

Todas se burlan.

Allá, viene la loca, provocando a nuestros hombres.

Ándate, hechizas con tu provocación y tu voz sensual.

Será eterna con su locura, en su mente que la hace feliz.

La que emprendió a pasos sigilosos fuertes gritos de liberación,

una fecunda conversación larga con Lucifer.

Vos que me echáis.

Aquí, en esta plaza, pueblo querido, brota iracundo mi dolor.

Merezco una vida de compasión, no deseo vivir de esta manera.

Porque el secreto de mi desgracia gravita

en haber perdido mi dulce amor.

Vos no me alivias mis penas solo, desdén.

La visitan y su cuerpo desnudo, es un arte que crea delirio;

esta bella loca enloquece a jóvenes y olmos viejos, echan

una canita, con sus deditos en la silueta de la dulce bella loca.

¡Está loca!

Ofendida y halagada.

Sentir la traición se la amaga tormenta.

En ella, lleva confusa su conciencia, rendida a su pesadumbre.

Sabe que tiene muchos matices, su bella figura.

Sabéis, os compadezco mujeres:

¡Sois almas solitarias que viven en este pueblo sin vida,

sin cariño sólido y alegre que les brinde horas de deleite!

Pobres, sois de alma en confiar en vuestros hombres.

Y yo reemplazo lo que ustedes me quitaron.

El desdén, el despecho y la desdicha que ha quedado en su memoria,

aquello que no podéis ver, esta locura no ha sido tan frívola.

¡Como lo veis!

¡Sí, loca de dolor!

Vos reís.

Ahora viene la verdad, mi impotencia de tanta resistencia.

Bravo, abrid los ojos y escuchad el deleite de mi voz,

Todo comienza en las vernales noches estrelladas

cuando abro mi ventanal de su dormitorio de sueños.

Va seguido de amantes.

Ellos llegan endulzando los labios.

Embriagados de amor, besos de gloria, lo que les falta.

Me burlo de la carencia de imaginación.

¿Preguntáis a vuestros hombres adónde van?

Pitucas* incultas.

Me río, me río mujeres sosas e ignorantes.

Ella solo quiere volver a aquel paisaje.

Volar y volar por su amor perdido.

Volar para sentir la libertad.

Volar desde la aurora hasta el crepúsculo de su vida.

No recibió en su boca, su beso de despedida.

Allá en la montaña no hay mañanas ni tardes.

Allá por la pendiente calla la esperanza.

Allá por la pendiente habla de su amor vivido, la bella loca.



Ruth Iturriaga de Segall

Febrero 2021


Significado de cursi y pituca en Chile.

Cursi: persona o cosa que aparenta elegancia o riqueza, pero resulta ridículo,

un cursi inaguantable.

Pituca: es alguien que se cree superior al resto, ya sea por tener más 

intelecto, dinero, forma de ver la vida o estatus social.

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