Cómo quieres que sonría
con un amor perro
atado a las espaldas
atravesado de celos.
Sería mejor marcharme
buscar un escondrijo
donde vivir plenamente, y no como ahora,
que malvivo.
Cómo quieres que te mire
si ni siquiera yo me miro.
No adolece ni peinarme
Ni siquiera darle brillo
a unos labios entreabiertos
que rabian en silencio,
lloran por este duelo,
que me lleva al exilio.
Una vida desperdiciada.
Loca, me dicen,
¡qué peligro!
no vaya a ser que hable y cuente
todo aquello que está bajo pestillo.
Cómo quieres que me quiera
si ni siquiera sé que existo.
Texto y foto: Anabel Lora Mingote
Escucha Migrante de amor en la voz de Anabel