Disuelta en nada

Por Anabel Lora Mingote

Desgarras mis sueños
con almohadas de plomo.
¡Corre! vociferan a lo lejos.
Mas mis piernas de metralla
se rebozan en el barro
fundidas con mi aullido  
que sacude la noche. 
El cuerpo casi extinto
se arrastra en esa ciénaga 
que me absorbe, me corroe.
La lluvia ácida
se ríe en mi cara.
Y mi propia sal, recia y amarga
atropella mis sentidos
hasta dejarme, 
en nada.
Maldito mundo. 
No.
Malditas polillas
que restriegan sus alas
en nuestras almas marchitas.
Quiera que alguien
pelee su juicio
recomponga la partida
que algún loco suicida
cambió por trampas, 
las fichas.


©2022, Texto y foto: Anabel Lora Mingote


COMPÁRTELO:

Facebook
X
LinkedIn
Email
WhatsApp

4 respuestas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PUBLICACIONES RELACIONADAS

El año que nos sostuvo

La fuerza del NO

Qué me importa