Surfeamos el verano dulce y pegajoso.
Poblamos de flores el otoño
con nuestros besos arrebolados.
Parieron las dudas cosidas de abrazos
envueltas en frías cartas de invierno.
Llegó la primavera con su cuajo de amor.
Y ahí, sí, pájaro mío, me reconocí en tu mirada.
Compartir, comparto.
Amarte, te amo.
Dicen que es abril cuando se muere de soslayo.
Texto e imgen: Anabel Lora Mingote