…y apareció el mundo

Por Nora Vargas

Entre uno y otro, apareció el mundo,
estaba cansado, la tierra entre penumbras gritaba en silencio,
llegó la primavera y su dolor lo ocultó tras la puerta,
salieron las flores, las mariposas acariciando sus pétalos,
pero el mundo estaba llorando.

El sol radiante cada día me quemaba hasta el alma,
me encontraba tras de mi ventana divisando el silencio,
mis ojos me preguntaron por qué no les muestro campos verdes,
mi cuerpo empezó a temblar porque no tenía respuesta.

Entre uno y otro, apareció el mundo,
estaba cansado y yo, apoyada en sus hombros,
pude sentir su cansancio tan pesado como una piedra.

Estaba tan frío casi sin vida,
no era ese mundo donde yo vivía,
en éste, hay demasiada tristeza y soledad.

Levanté mi cabeza y vi la esperanza,
era verde brillante,
su alma era blanca,
y tenía un aviso muy grande que decía:

Caso coronavirus pronto será las lágrimas del ayer y el aprendizaje del mañana.


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