Por Nora Vargas

Dos gotas de lluvia abren su camino regocijo intenso despierta su amor dormido sale de su asombro y encuentra dos luceros entre pastos verdes y flores de mil colores corren descalzos pero contentos ellos no sienten las heridas que aún sangran ríen sin cansancio tras la mirada de su madre ella no los descuida de día ni de noche.
Siguen corriendo como lo hacen del hambre ríen a carcajadas mientras la madre observa con nostalgia ella no entiende por qué son felices si les falta todo ella no se da cuenta que tiene una madre, la tierra que abraza a sus hijos y a los hijos de sus hijos donde quieras, donde la contemples ella no se da cuenta que es su hija preferida. Esas flores donde jugaron hoy son bellos frutos, rojos incandescentes pepitas envueltas en vestidos de ángel bañados con lluvia para alimentarlos a esos dos luceros, los hombres del mañana.
Texto: Nora Vargas
Foto: JuanMa
2 respuestas
Precioso, bello y eterno.
Precioso verso.