Las últimas rosas

Por Nora Vargas

Foto: Nora Vargas

Presentí su mirada y me levanté de inmediato,
salí a mi ventana y allá estaba ella,
detrás de su ventana, 
por sus mejillas resbalaban lágrimas cristalinas,
estaba temblorosa, despeinada, arañada y abierto el corazón.

Tomé una copa de vino y de inmediato caminé hacia ella,
el camino tenía pétalos rojos entre espinas punzantes,
pisé las espinas y recogí los pétalos,
me paré frente a ella, le mostré los pétalos demasiado bellos,
empezó a arañar su cara, corría sangre,
quise correr pero en su lugar, rompí el vidrio de su ventana y,
pude abrazar su cuerpo tembloroso,
lloró tanto que mojó mi cuerpo y penetró mi alma y,
entre frases cortas pudo decirme:
«la soledad me quitó la libertad, desnudó mi felicidad, se llevó mis años, mi historia, me encerró aquí en la oscuridad y, hoy se llevó mis últimas rosas para rociar sus pétalos en el camino del olvido».


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