Mi futuro asegurado

Por  Yolanda García Serrano

Yo estoy tranquilísima con estos avances que hace la extrema derecha en los gobiernos del mundo. Y más tranquila con los avances que hacen en este país donde nací y habito. Tranquila porque como no soy inmigrante no me van a poder echar; de hecho, no me van a poder acusar de robar o quitarle el trabajo a nadie, porque yo trabajo por derecho propio avalado por mi lugar de nacimiento. Estoy muy tranquila además porque a estas alturas no me impedirán abortar. Hace muchos años que mi cuerpo pasó a estar libre de embarazos, qué ilusión en estos tiempos que corren. Y de rebote, nunca pediré educación pública para los niños que no tengo, qué alivio ¿no? Y hablando de pedir, no exigiré sanidad pública ni me quiero morir, con lo cual no pienso recurrir a la eutanasia.

Por suerte no soy homosexual, con lo que nunca nadie me verá besando a otra mujer ni en público ni en privado. También en ese asunto estoy muy tranquila. Ni mucho menos tengo algo que ver con los trans, ni los bi, ni los no bi, ni ningún ser de esa lista cada vez más larga de opciones sexuales, que se ha convertido para ellos en el colmo del terror. Doy gracias también a que mi marido sea un buenísimo hombre y jamás me haya visto envuelta en un tema de malos tratos, aunque según dicen esos señores y señoras de la extrema derecha, tales cosas no existen. Si acaso, mujeres que se los inventan, que hay que ver qué malas mujeres dicen que hay, ¡serán mentirosas! Total, me dan ganas de salir a la calle y gritar a los cuatro vientos que estoy libre de ser señalada con el dedo acusador de quienes, gracias a Dios, vigilan las buenas costumbres y velan por una moralidad exquisita. 

He oído rumores, pero estoy segura de que son solo eso, rumores, de algunos que dicen que las mujeres que trabajamos estamos mal vistas y quizá empecemos a ser un próximo objetivo de odio. Pero no me creo nada de nada. Seguro que a las que no somos ni inmigrantes, ni homosexuales, ni trans, ni bi, ni no bi, ni estamos en edad de procrear, nos dejan vivir en paz y a nuestras anchas.

Por favor, personas de la extrema derecha, ustedes a lo suyo, yo no me meto con nadie y que nadie se meta conmigo. Ustedes ni me miren, ni me escuchen, ni me lean, como si no existiera. Vayan a cazar y a los toros, creo que son dos cosas preciosas que a ustedes les entretienen mucho. Por lo demás, ahora todos enfocados en las próximas elecciones y que gane el que sea, que total, a mí no me va a afectar. ¿Verdad? ¿O debería preocuparme?


Texto y foto: Yolanda García Serrano


Más artículos de Yolanda

COMPÁRTELO:

Facebook
X
LinkedIn
Email
WhatsApp

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PUBLICACIONES RELACIONADAS

Vivir sin ella

Nubarrón

Vale que…