El año que nos sostuvo

Surfeamos el verano dulce y pegajoso.

Poblamos de flores el otoño 
con nuestros besos arrebolados.

Parieron las dudas cosidas de abrazos
envueltas en frías cartas de invierno. 

Llegó la primavera con su cuajo de amor.

Y ahí, sí, pájaro mío, me reconocí en tu mirada.

Compartir, comparto. 
Amarte, te amo.

Dicen que es abril cuando se muere de soslayo.


Texto e imgen: Anabel Lora Mingote


COMPÁRTELO:

Facebook
X
LinkedIn
Email
WhatsApp

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PUBLICACIONES RELACIONADAS

La fuerza del NO

Qué me importa

Oro negro