Ven a bailar, mi morena.
Con garbo de mujer que enamora,
la playa embrujada de manjares y adornos,
con labios hechizados de amor.
Tango y bolero acurrucadito.
Ven a bailar, mi morena,
con garbo de mujer que enamora.
labios seducidos como en el aquel tiempo,
preludio de sed de horas insaciables en la playa seductora,
abrazándonos con pasión,
bajo el ritmo y la brisa del mar.
Ve, bailemos, solos:
Sentimos la música en nosotros mismos, amor,
escuchamos la voz del mar en un son*.
Tu piel bronceada se envuelve, en mi delirio.
Tu estro nace en mis sentidos.
Apretándome intensamente en tu pecho fornido.
Nuestro tango y bolero vertido en esa costa de la eterna primavera,
acariciando su dorso soleado, aromatizado
y aterciopelado de tu piel, umbría de satén rojo y negro.
Bello y sensual revoloteando para tocar los labios
bajo la luz de la anochecida con un beso moldeando,
mariposeando con voluptuosidad.
Tango y bolero, moviéndome como un remolino intrépido,
como olas furiosas y fugases del mar.
Una vorágine llena de pasión.
Un mundo inacabable, sin pensar,
mareados de amor, dedicación, sentirla,
deseando de tener tu piel morena,
piel envuelta, que moldea y alza tu garbo y desenvoltura.
Con su garbo de danzarina
lo embriaga con su sonrisa
como la arena pura siendo un tesoro.
Ven aquí, moreno,
baila para mí.
Ella parpadea abordando sus hombros
con sed de arena y olas de mar,
sed sedienta y de aguas de mar.
Bailando lo invita a bailar,
apareciendo en su mente
moldeando su pecho, junto,
bailando la libertad y la felicidad,
y soñaremos que nunca acabará.
Una sonrisa, nada más,
sonriendo al ritmo del viento,
se maquillaba por el sol,
el, sé receloso de su bronceada silueta,
la luna y las estrellas brillan al anochecer,
Celosas también de tanta beldad.
De sed en los atardeceres excitados
de nuestro tango y bolero en la playa primaveral,
nuestro ser está en busca de sed,
bailando pegados como llamas colmadas
de un baño de nuestra saliva en el paladar.
Sensible es el cuadro de la hermosa aurora boreal,
con garbo de mujer que germina en el amanecer.
La enamorada playa la ve bailar de corazón,
como si besara las olas del lugar, el infinito del ayer y hoy.
Bailando y siguiendo bailando hasta desaparecer en el infinito,
que queden en libres sonrisas,
para acariciar tus labios carmesí,
y tú labios besarán mis labios
el beso del día.
La Aurora, sinfonía de resonante fibris*,
luz del ser, iluminativa, esclarecedora
del misterio del amor y el ritmo poética del baile
y el beso de un amor, besando las olas del lugar.
Como en el aquel tiempo,
preludio de sed de horas insaciables
con tu cuerpo abrazándonos con pasión
bajo el ritmo y la brisa del mar.
Bailemos, solos:
La música, escuchamos la voz del mar en un son*.
Tu piel bronceada se envuelve, en mi delirio.
Tu estro nace en mis sentidos,
Apretándome intensamente en tu pecho fornido.
Tango y bolero, acariciando su dorso soleado, aromatizado
y aterciopelado de tu piel, umbría de satén rojo y negro.
Bello y sensual revoloteando para tocar esos labios
bajo la luz de la anochecida con un beso moldeando con voluptuosidad.
Del tango y bolero, dejándonos llevar como es un remolino intrépido,
como olas furiosas y fugases del mar.
Una vorágine llena de pasión.
Un mundo inacabable e intocable
mareados de amor y dedicación sentidle,
ahora, intocable, sin pensar,
deseando de tener tu piel morena,
con el suavizador de tu tela que se envuelve,
que se afirma, que moldea y alza tu garbo y desenvoltura.
Ven aquí, morena,
baila para mí.
Danzaré para que todo lo sientas y veas
y te daré la embriaguez de la danza
hasta estallar el corazón,
tu corazón y el mío,
tu sangre una con la mía.
Con su garbo de danzarina
lo embriaga con su sonrisa
celebrando las horas y la brisa del mar
como la arena pura siendo un tesoro.
Ven aquí, moreno,
baila para mí.
Ella parpadea abordando sus hombros
con sed de arena y olas de mar,
sed sedienta,
y de aguas sedientas de mar.
Bailando lo invita a bailar,
apareciendo en su mente
moldeando su pecho, junto,
bailando la libertad,
de la libertad y la felicidad,
y soñaremos que nunca acabará.
Una sonrisa, nada más, cautivarte
sonriendo al ritmo del viento,
se maquillaba por el sol,
el sol sé receloso de su bronceada silueta,
la luna y las estrellas brillan al anochecer,
Celosas también de tanta beldad.
De sed en los atardeceres excitados
de nuestro tango y bolero en la playa primaveral,
nuestro ser está en busca de sed,
bailando pegados como llamas colmadas
de un baño de nuestra saliva en el paladar.
Ella es transparente y visible al bailar
Sensible al cuadro de la hermosa aurora boreal,
con garbo de mujer que germina en el amanecer.
La enamorada playa la ve bailar de corazón,
como si besara las olas del lugar, el infinito del ayer y hoy.
Bailamos hasta desaparecer en el infinito,
Nuestras voces la reconocerá el viento.
Bailando y siguiendo bailando
y que nuestros sueños sean un jardín de bailes
que queden en libres sonrisas,
para acariciar tus labios carmesí,
y tú labios besarán mis labios,
en el silencio para evocar la vida del baile y beso del día.
El ritmo de nuestra esfera es sublime.
La luz es la esencia que nos invoca
con la Aurora, sinfonía de resonante fibris*,
una emanación misteriosa de luz del ser,
iluminativa, silenciosa, esclarecedora
del misterio del amor y lo invisible.
Poética del baile y el beso de un amor
en una playa primaveral besando las olas del lugar,
el infinito del ayer y hoy.
Significados * :
son: música cubana.
resonante fibris: significado (opcional) relativo al descubrimiento de la línea roja de Guido D’Arezzo en la música.
estro: Inspiración ardiente del poeta o del artista.
Foto: Los Muertos Crew en Pexels.com
Texto: Ruth Iturriaga de Segall
Escucha un fragmento de Acurrucaditos los dos en la voz de Ruth