En un ayer de apariencia lejano, seríamos confidentes. Con un golpe de suerte, nos enamoraríamos. En un sueño utópico, yo sería Dorian Grey y tú su infinidad de amantes.
No sólo me bastaría ser joven y brillar en tus pupilas, necesitaría que esto cobrara sentido. Descifrar los juegos del arte ancestral en los cuales por solo una noche participamos. Dime de qué forma olvidar tu desnudez cuando tus maneras pasearon de la mano de un Apolo de Belvedere. Blancas, altivas, fuertes. Con olor a mármol que no envejece.
Ardí en deseo por besar ese cuerpo, pero también tu mente. Morder tus membranas para conocer el sabor de tus pensamientos. Aprender de ti. Te quise amar en ese momento. Sin aceptar que tuvieses que enfrentar mi verdad.
Dime en qué habitación de la memoria se quedó impregnado tu olor. Cuando lo sepa, volveré por ti.
Y en un arrebato…
Te juro, secuestraré tu inalcanzable juventud.
Texto y foto: Mayte Calderón Grobet
Escucha Dorian en la voz de Mayte