Queridos Reyes Magos,
Este año he sido muy buena, podéis preguntarle a quien queráis. Pero no hagáis caso a mi mamá. Ella está triste porque mi papá se fue a casa de los abuelos y mis hermanos y yo somos una carga para ella sola. Eso se lo he oído decir cuando hablaba por teléfono con la tía Marga. Yo también echo de menos a mi papá. Eso es lo que quería pediros estas navidades, que mi papá vuelva a casa el año que viene. Sé que Ana y Rafael (esos son mis hermanos) también lo echan de menos, pero ellos son muy pequeños y no se dan tanta cuenta. Yo sí, porque normalmente era papá el que me leía un libro para dormir. Mi favorito es Alicia en el país de las maravillas, pero también me gusta El Principito. A Ana y Rafael les suele leer mi mamá. Ellos se duermen en seguida, con un cuento muy corto, como El patito feo o El soldadito de plomo. Es que además mi mamá no tiene paciencia para leer historias largas. Esto se lo he oído decir a mi papá, y yo creo que es verdad. Cuando ella me lee, no se detiene en los detalles ni pone voces a los personajes como hace él. Ella solo quiere que me duerma lo antes posible para quedarse tranquila. Eso también se lo he oído decir a papá.
No creáis que soy una niña cotilla porque escuche lo que dicen los adultos. Lo que pasa es que me gusta saber lo que pasa, y, además, muchas veces ellos se olvidan de que estoy allí. Y luego, cuando se acuerdan, me mandan a mi cuarto a jugar o a ver la tele. Mis programas favoritos son los dibujos animados y las series en las que los niños van al cole. Le he preguntado a mi papá por qué mi cole no se parece a los de la tele y él me ha dicho que eso es porque en la tele vemos colegios americanos. Pensando en eso, me gustaría vivir en América. Todo el mundo tiene una casa grande con jardín. No como aquí, que mis hermanos y yo tenemos que pelearnos por espacio en la mesa de la cocina para desayunar. Si queréis también podéis traerme una casa en América. Pero sigo prefiriendo que vuelva papá.
No os voy a pedir nada para mis hermanos (ellos no saben escribir). Estoy segura de que de eso se encargará mamá. Desde que nacieron (¿os acordáis que son gemelos?), mi mamá solo se ocupa de ellos. Ellos comen y mean y lloran y se pelean y se caen y se hacen daño y vuelven a llorar. Antes de que nacieran creí que sería divertido tener hermanos, pero ya no lo creo. Aquel año que los pedí no deberíais haberme hecho caso. Tantos años no me traéis lo que os pido y justo aquel año me los trajisteis a ellos en vez del vestido de princesa. Pero no os guardo rencor. Os perdono. Sobre todo, si traéis de vuelta a papá.
Firmado esta niña que os quiere,
Berta
Texto: Pilar Pérez
Ilustración: Browne,Henriette– A Girl Writing -The Pet Goldfinch