Imaginéis,
vas a pintar un cuadro mental,
pintando en el lienzo: “la palabra».
La palabra que busco, la búsqueda de lo simple,
es como un libro abierto, un enlace de conversación,
fragilidad y profundidad de don.
Es todo, un mundo que suena, palabra vacía o agraciada.
Pintando la piel cubierta de temor o de regocijo.
El ente no se sentirá solo.
Solo despojará su jactancia de sus labios;
aumentará fragmentos de la palabra fugitiva,
dantesco por el vacío del silente.
Todo lo que vivimos es corrupción del mundo.
Desoyó el habla, desoyó el amor,
sosteniendo la palabra y su fundada duración,
lo innato de la voz que llega a lo íntimo del ser.
Estoy frente: “a la verdad o a la mentira”.
La palabra única, desnuda frente al mundo.
La palabra habla.
Algún tiempo podrás comprender.
Los que desean que les entienda.
¿No entiendes tanta atrocidad?
Tiempo interminable horrible y enternecedor.
Despertad el pensamiento de aquella palabra.
Desnudo del todo, incluida la expresión.
Levantando, rebelde, al mundo, esa tensa tormenta.
Despoja, la suciedad de la actitud humana.
No tenéis que apoyarla, apartarla,
falto de farsantes pieles o morales,
desnudo frente a la libertad.
La palabra que conoces está viva.
La dejaste caer en el ámbito de la humanidad,
rechazo de tanta amargura.
Ampara la lluvia de palabras,
para que tenga un sentido de libertad.
Enfrenta con amor, palabra en desplazamiento
de dotes persuasión.
Se genera, ante un cuadro, denunciando
el índice de precariedad y miseria.
Es como el beso ensangrentado de dolor.
Afloran palabras ínfimas de recuerdo, en el invierno.
El mensaje tiende a equilibrarse como ideal
de belleza en la primavera.
La parodia del eco de fingidas voces,
en el paisaje, son de víctimas de piedras,
como expresiones turbulentas que se esparcen,
con la gente oriunda del lugar.
Despertad el sentimiento en el sendero
que le llevaron a decidir hasta llegar al refugio de la palabra.
Al sentir el tiempo del frío de tumba, desnuda;
no hay bienvenida de pasión.
No calles, palabras, como calló la música sola.
Desnuda frente a mi poema, invitando
a los débiles a la resistencia, porque el vocablo vive,
quizás de desavenencia.
Mi poema y de mis versos se armonizan
en una balsa de besos y melodías,
la palabra es una suavidad de sobrevivencia,
solo buscando la voz.
Me dejo llevar por el tiempo de un mundo saludable de bondad,
dejando atrás el manantial de horrores que tenemos en la sociedad,
confiando en la razón.
Del llanto del retrato nació la alegría,
se estampó en el cuadro la silueta de la fidelidad.
En el clamor de la libre expresión, une la facilidad del habla,
expresándola con afabilidad.
Renaceré para envolverme de velos índigos,
este cuerpo frágil, llevando mi bagaje de voces.
Cubriré las hojas de la vida como el pensamiento de la flor,
que al compartirlas, gotas de rebeldía nacerán.
En esta hoja de la vida estampo una palabra para compartir.
Esta letra nació, una nueva evocación, un rastro de luz
que surge de cada letra, un mundo real.
La palabra, el origen.
El origen del hombre,
que florece flamante en la mente clara y viva de una canción.
En el velo índigo se sembró, firme, el voto.
Pintando en el lienzo: “la palabra».
La palabra única, desnuda frente al mundo.
La palabra habla.
La palabra vive en usted y en mí.

Palabras libres entre rejas
“Palabras libres entre rejas” es el título del debate organizado por el Colectivo contra el Olvido y la Asociación Memoria de la Transición, celebrado en la Universidad de Valladolid el jueves 1 de marzo de 2012, en el Aula Mergelina de la Facultad de Derecho.