Un viaje, una vida

Por Anabel Lora Mingote

Siento dolor
en las venas.
Antaño volaban
rojas
henchidas de sangre.
Ahora 
su luz cenicienta
las viste
de viudas.
Atesoran galopes.
Atesoran dudas.
Atesoran nubes.
El infortunio
de la propia existencia
te rodea de moscas.
Quizás de avispas.
Sorben el néctar.
Y el cáncer propio
de otra vida
recorrió la savia.
Quemó el cuerpo.
Quemó la fibra.
Arrasó el campo.
Murió la simiente.
Murió el trino.


©2022, Texto y foto: Anabel Lora Mingote


COMPÁRTELO:

Facebook
X
LinkedIn
Email
WhatsApp

2 respuestas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PUBLICACIONES RELACIONADAS

El año que nos sostuvo

La fuerza del NO

Qué me importa