Duerme el tigre descalzo de sueños e ilusiones. Zarpazos de ideas muerden los breves recuerdos que atisba en el horizonte.
Arañan su mirada tenue y viscosa. Cazado por el tiempo se refugia en la salida de la única bebida que puede recordar; el presente. Un instante. Un regocijo. Tan pronto le da la espalda ronronea en duermevela como un niño en su madriguera con rugidos de poca monta que transfiguran su destino.
Texto y foto: Anabel Lora Mingote
2 respuestas
Estupenda publicación Anabel, como siempre llegando al lector.
Muchísimas gracias, Esther. Me alegra que hayas conectado con el texto. ¡Qué bien! Un fuerte abrazo