La Segadora

Por Anabel Lora Mingote

Anoche vino la Segadora

y me encontró dormida.

No deseaba oírla

Sentirla

Ni tan siquiera olerla.

Como si su presencia no fuese conmigo

Como si la ausencia de aire a su alrededor

no me marease como un perfume caro.

Mis ojos cerrados a cal y canto

las lágrimas rodando

hasta mojar la almohada.

No era cierto ¿verdad?

No siendo tan joven, tan llena de vida

¿Adónde me llevas, dime?

Quise preguntarle con rabia y pena

Sacarle una respuesta

a base de ácido en mis palabras.

Pero no brotaron.

Murieron en mi garganta, hueca, vacía.

La Segadora, la Parca, la Maldita

me habló dulcemente

apenas un susurro:

«Duerme, mi niña, duerme

No temas a la noche, sino al día.

Duerme, mi niña, duerme.

Mañana será siempre».


Texto y foto: Anabel Lora Mingote


COMPÁRTELO:

Facebook
X
LinkedIn
Email
WhatsApp

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PUBLICACIONES RELACIONADAS

El año que nos sostuvo

La fuerza del NO

Qué me importa