
Es una flor elegante, distinguida y humilde.
En el jarrón hay una blanca flor que nos enseña
la pureza del alma.
Es una flor alegre,
a veces triste, pero siempre digna.
Oh, qué día, madre.
Es el nombre de esa flor y te llamo MADRE
Eres la flor misma.
Eres el regazo de nuestra existencia.
Eres la prolongación de nuestro vivir.
Madre, tu voz cristalina se levanta como un canto.
Madre, tu voz silenciosa la llevas contigo
Para ti, madre, te invoco.
Llena de alegría que la irradias contigo
a veces la llenas de una melancolía.
Tú clarividencia es pureza enfrentando turbulencias
Impureza humana.
Tú, la clarividencia es en busca de refugiar el dolor.
Tú clarividencia y lucidez te encauzan.
Devolviendo su cauce natural a la paz universal.
acunando lágrimas que musitas contigo
levantando tu rostro con tu signo de dignidad.
También levantas el ánimo en el campo de la hermandad.
Decid a los demás, levantaos que hoy estoy de fiesta universal.
Soy madre y quiero compartirla con todas las madres de la humanidad.
Qué quieres que te diga, MADRE.
Con solo decir esta palabra, se llena mi corazón.
Tierna te levantas y das amor.
Cuántas veces me pregunto, MADRE
Cuando extiendes el sondeo de tu mirada
solo se una cosa,
solo se algo de tu vida
ERES MADRE.
Eres la continuación de mí y los míos
De ti tengo la alegría de soñar,
de ser libre y de vivir.
Me diste alegría en mi vida
vi en ti un rostro distinguido
y vi también un rostro surcado de vida silenciosa
y con un arroyo alegre de vivir.
Madre, es el nombre de la flor
y te llamo MADRE
Eres la flor
Eres la llama del firmamento y la esperanza
Eres la llama de la paz
porque en todas partes del mundo y en todos los lenguajes
van naciendo en nuestro consciente nuestra primera palabra MAMÁ
Y veo una iluminación en el amanecer
y esa luz placentera se ilumina en el lugar.
La flor blanca brilla dorada con el calor humano del hogar.
Hoy es un día, esto te es señalado.
Granada, humildemente no pregona su sencilla cuna.
porque su presencia da vida
porque su presencia da fe
La miramos y decimos complacidos
MADRE, tú eres la dignidad
eres el tronco de la humanidad.
Por eso, madre te elegí a ti.
Eres todo, MADRE, del universo.
Con tu sabiduría, libertad, amor, claridad y lealtad
Buscas las piedras de fortaleza para la humanidad.
Texto: Ruth Iturriaga de Segall
Foto: Generada por AI