En las primeras horas del alba sonrío por el nuevo día.
Cada mañana me levanto
con paso brioso vestida de hermosura e inspiración.
La luna ha dejado que ellas duerman en la Tierra Madre.
Ella las cobija con ternura.
Despertar hijas del mundo:
Tenéis una tarea que cumplir.
«Adelante Mujeres del Mundo».
Venciendo el ancho mar y tierra de tinieblas.
Sois diestra y con tu fuerza lograrás valor sabio destruir
la ambición, la vanidad e ira del opresor.
Valientes pechos, sembrando la semilla, la Voz de Mujer.
El Señor Sol te valora y te ilumina tu corazón.
Con tu sonrisa vuelves con tu
belleza de jovialidad y alegría
tomando un cetro en nuestra tierra
cuando los rayos del sol mira lo nuestro.
Esa voz pura, Señora Bella.
Mira, nuestra existencia es como los ríos,
un senderismo de luchas y batallas que lograremos juntas.
Encender nuestros fines y dar vida,
nuestra juventud espiritual de hierro
va ocupando del piélago los senos,
en silencio con sensibilidad desnuda
de amor y vestida de esperanza.
Te levantas cada día con el impute del viento.
Te levantas con tu rostro sonriente y esplendoroso.
Más tú, Mujer, armonizas la luz y paz en nuestro terruño.
Mujeres del mundo, enaltezco tu presencia.
Te homenajeo por nuestro día.
«MUJER UNIVERSAL».
Hoy, orgullosa, manifestó ser mujer.
Gracias madre. Te quiero.
Gracias a las mujeres del mundo que se sacrifican cada día
para proteger a sus hijos contra la maldad.
«MUJERES DEL MUNDO, OS FELICITO»
Texto: Ruth Iturriaga de Segall
Foto: Anabel Lora Mingote