De recuerdos se nutre la vida De sabores y olores. Con Intensas vivencias descorchadas Entre risas y sollozos Amenizados con las durezas de la existencia De una vida, de dos o tres
Corta o larga Qué más da. La savia, el sustento, La fuerza de la grana que envuelve nuestra alma, Se regenera y alienta con estos momentos Que a veces saben a gloria Y otros… Saben y huelen a hiel Ensucian las manos, la vista, el olfato Se agarran como huestes perdidas al hígado Supurando una bilis viscosa y siniestra Que traspasa sus paredes y llega hasta el corazón Para atraparlo, engullirlo De un solo bocado Orando pleitesía al Dios de la muerte De la guerra Nublando los sentidos. Mas si queda algún resquicio de humildad De fuerza intrínseca del ser, Esa esquirla, esa oquedad Será el lugar perfecto para combatir Al mismo Dios de la guerra Y frenar sus envites con bravura Ahí es donde reside nuestro yo más perfecto Ahí es donde puedes vencer todo aquello que te lastima.
Escucha Recuerdos en la voz de Anabel
Texto y foto: Anabel Lora Mingote
2 respuestas
Un placer leerte Anabel, como siempre.
Muchas gracias, Esther. Me alegro que te haya gustado. Un abrazo